El incremento acumulado supera el 12% desde diciembre y generó fuertes reacciones políticas. Legisladores de distintos bloques dijeron que no lo cobrarán, aunque admiten que legalmente no pueden renunciar al salario.
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El aumento en las dietas de los senadores nacionales volvió a generar polémica en el Senado de la Nación Argentina luego de que trascendiera que, a partir de abril, los legisladores pasarán a percibir más de 11 millones de pesos brutos mensuales. El incremento, que se desprende de las paritarias del personal legislativo, representa una suba acumulada superior al 12% desde diciembre del año pasado.
Tras conocerse la actualización salarial, el bloque de La Libertad Avanza fue el primero en manifestar públicamente su rechazo al aumento. Desde ese espacio señalaron que sus senadores no aceptarán la mejora en sus ingresos, una postura que ya habían adoptado en oportunidades anteriores cuando se aplicaron incrementos similares.
En la misma línea se expresó el bloque de la Unión Cívica Radical, que difundió un comunicado en el que manifestó su “negativa a percibir los aumentos resultado de las paritarias de los empleados legislativos”. Los radicales aclararon que consideran necesarios los incrementos para los trabajadores del Congreso, pero sostuvieron que los legisladores deberían actuar con “razonabilidad y moderación” en el contexto económico que atraviesa el país.
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También tres senadores de Santiago del Estero presentaron una nota formal renunciando al aumento: Gerardo Zamora y Elia Esther del Carmen Moreno, del Frente Cívico por Santiago, junto con José Neder del bloque justicialista. Sin embargo, especialistas en la dinámica parlamentaria explicaron que en términos administrativos los legisladores no pueden renunciar a su dieta, ya que el monto está fijado por ley a partir de módulos salariales.
En ese sentido, un asesor del Congreso con años de experiencia señaló que la única alternativa es cobrar el dinero y luego donarlo. “La dieta se fija por ley con los módulos que la conforman. No hay forma de recortarlo desde la administración; en todo caso lo tienen que donar una vez que lo hayan cobrado”, explicó.
La vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel, también se refirió al tema y aclaró que no tiene injerencia en la definición de los salarios de los legisladores. A través de su cuenta en X, sostuvo que son los propios senadores quienes determinan sus dietas y sugirió que quienes no deseen recibir el aumento lo donen, por ejemplo, a la Fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
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Mientras tanto, en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina surgieron reclamos por la diferencia salarial que se generará entre ambas cámaras. Con el nuevo esquema, los senadores cobrarán más de 12 millones de pesos brutos, aproximadamente el doble de los ingresos de los diputados, que rondan los 6,5 millones.
El incremento que impactará en los senadores surge de una serie de ajustes acumulativos vinculados a las paritarias del personal legislativo: un 2% retroactivo a diciembre, otro 2,2% desde enero, 2% en febrero, 1,7% en marzo y 1,5% a partir de abril, lo que eleva la suba total por encima del 12%.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


