Investigadores alemanes consiguieron restaurar la actividad eléctrica neuronal utilizando una técnica de vitrificación. El avance abre nuevas puertas para la medicina regenerativa y futuros viajes espaciales de larga distancia.
Un equipo de científicos de la Universidad de Erlangen-Nuremberg, en Alemania, marcó un precedente histórico al demostrar que es posible recuperar las funciones cerebrales tras un proceso de congelación extrema. Según el estudio publicado en la revista PNAS, los expertos lograron que el cerebro de un ratón recuperara su actividad eléctrica espontánea una vez descongelado, manteniendo intacta su nanoestructura celular.
El principal obstáculo de la criopreservación ha sido siempre la formación de cristales de hielo, que actúan como cuchillas destruyendo los tejidos. Para evitarlo, los investigadores optimizaron la técnica de «vitrificación», que utiliza nitrógeno líquido a -196°C para enfriar el tejido de forma tan rápida que el agua se vuelve sólida sin cristalizarse, adquiriendo un estado similar al vidrio que protege las neuronas.
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Durante las pruebas realizadas en secciones del hipocampo —zona clave para la memoria—, los científicos observaron que las señales eléctricas no solo reaparecieron, sino que se propagaron con normalidad por las redes neuronales. Incluso se detectó la activación de la «potenciación a largo plazo», un mecanismo sináptico fundamental para el aprendizaje que demuestra que el tejido conservó su capacidad funcional más compleja.
Este avance tiene aplicaciones potenciales inmediatas en la medicina, como la preservación de tejido cerebral extraído en cirugías para la investigación de enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, a largo plazo, los autores sugieren que este método podría facilitar la hibernación artificial para viajes espaciales o permitir que pacientes con enfermedades hoy incurables sean preservados hasta que existan terapias efectivas.
Con información de WIRED.


