Las acciones de Aluar, la principal empresa productora de aluminio de la Argentina con sede en Puerto Madryn, Chubut, sufren una de las caídas más pronunciadas del mercado bursátil nacional en lo que va de 2025. La firma, de fuerte arraigo en la región patagónica, enfrenta un escenario adverso, golpeado por múltiples factores tanto locales como internacionales.
En junio, los papeles de Aluar acumulan un retroceso cercano al 27%, mientras que en lo que va del año la pérdida alcanza el 35%. Analistas señalan que la tendencia bajista no se debe a factores monetarios inmediatos como inflación o tipo de cambio, sino a problemas estructurales, una caída global del precio del aluminio y una creciente presión arancelaria.
El índice Merval ByMA, que agrupa a las principales empresas que cotizan en la Bolsa porteña, también muestra una contracción preocupante: bajó 16,5% en junio y acumula una pérdida de casi 22% en el año, en un contexto de inflación mensual por debajo del 2% y con un dólar planchado que en lugar de aliviar, agrava la situación para exportadores como Aluar.
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La empresa, fundada en los años 70 y empleadora de más de 2.300 personas, produce el 100% del aluminio primario del país y abastece sectores como la construcción, la automotriz, el energético y el de envases. Cerca del 70% de su producción se exporta a destinos como Estados Unidos, Brasil, Alemania y Japón, pero esa inserción internacional ahora está en jaque.
Entre las razones clave de la caída se destacan:
Desplome de la demanda interna: Las ventas locales de Aluar, ajustadas por inflación, cayeron 41,1% interanual en el primer trimestre de 2025, reflejando el deterioro del consumo en un país con alta recesión y pérdida de poder adquisitivo.
Reducción forzada de precios: En abril, la empresa aplicó una rebaja de hasta 25% en sus precios en el mercado interno, oficialmente atribuida al fin del impuesto PAÍS, pero que en realidad responde a la necesidad de competir y adaptarse a una demanda deprimida.
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Tipo de cambio estable y real apreciado: La falta de una devaluación significativa perjudica la competitividad externa de Aluar. El dólar estable, aunque deseable para la macro, encarece en términos reales los costos y debilita los ingresos por exportaciones.
Aranceles de Estados Unidos: La administración de Donald Trump impuso un arancel del 50% a las importaciones de aluminio y acero, afectando de lleno a las ventas externas de Aluar hacia su principal mercado.
Sobreoferta global de aluminio: El mercado internacional se encuentra saturado de oferta, lo que presiona los precios a la baja y reduce los márgenes de rentabilidad. A esto se suma la reactivación parcial de China y nuevas capacidades instaladas en Asia y Medio Oriente.
Desplome general de la Bolsa argentina: La caída de Aluar se inscribe en una crisis bursátil local más amplia, que desacopla a Argentina del repunte observado en mercados como Wall Street, con los capitales globales evitando posiciones de riesgo en el país.
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En términos técnicos, la acción de Aluar muestra señales de venta consolidada. Indicadores como el RSI, MACD y ADX reflejan un escenario bajista sin signos claros de recuperación. Aunque se observan zonas de sobreventa, no hay fundamentos sólidos para prever un rebote sostenido.
«La empresa enfrenta una situación similar a Ternium-Siderar», explicó Gustavo Neffa, de Research for Traders. “Los costos en dólares suben, el tipo de cambio real está apreciado y encima enfrentan trabas externas como los aranceles. La sobreoferta global solo empeora el cuadro», advirtió.
Por su parte, el analista Rubén Pasquali coincidió en que la empresa está atrapada en una combinación tóxica de baja competitividad, barreras comerciales y costos crecientes. “Necesitan una devaluación o una mejora sustancial del contexto global para recuperar terreno”, señaló.
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El panorama político argentino agrega más incertidumbre. Con elecciones presidenciales previstas para octubre, los inversores internacionales mantienen una postura cautelosa. La reciente decisión del MSCI de mantener a Argentina como mercado «stand alone» —es decir, no emergente ni fronterizo— ahuyenta la llegada de grandes fondos internacionales.
La volatilidad de la acción fue del 27,22% en la última semana, cifra que, si bien alta, indica una relativa estabilidad frente a los picos de años anteriores. Aun así, la confianza del mercado continúa deteriorada y el entorno sigue siendo altamente especulativo.
Con información de iProfesional, Bloomberglinea.com, Adnsur.


