Los saqueos y la creciente desesperación por la falta de alimentos y productos básicos marcaron este viernes la emergencia en Venezuela, tras los terremotos que devastaron el estado de La Guaira. En Catia La Mar, una de las zonas más afectadas, cientos de personas irrumpieron en comercios mientras otras aguardaban durante horas para recibir ayuda humanitaria.
Según reportes de EFE, al menos tres establecimientos fueron saqueados en medio de un clima de tensión e incertidumbre. Aunque la Policía mantiene un importante despliegue en la zona, la cantidad de personas en las calles supera la capacidad de control de las fuerzas de seguridad.
En paralelo, camiones con ayuda humanitaria provenientes de China, junto con donaciones de particulares, distribuyen agua, alimentos no perecederos, aceite, harina, arroz, enlatados y ropa para asistir a los damnificados. También se habilitaron centros de distribución de insumos básicos, donde largas filas reflejan la magnitud de la emergencia.
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Entre quienes esperaban asistencia se encontraba Yanaika Sanz, de 24 años, quien recordó el devastador deslave de Vargas de 1999 y lamentó que «la tragedia se repitió». La joven explicó que, aunque su vivienda no sufrió daños graves, el cierre de comercios y el caos generalizado la obligaron a buscar alimentos para su familia.
Las autoridades informaron que los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 dejaron hasta el momento 920 muertos y 3.360 heridos. Además, desde el inicio de la emergencia se registraron 214 réplicas, lo que mantiene en alerta a la población y dificulta las tareas de rescate.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la militarización del estado de La Guaira para reforzar las operaciones de rescate, garantizar la distribución de alimentos y agua, y brindar asistencia a los miles de afectados que permanecen en refugios improvisados o a la intemperie.
FUENTE: EFE.
IMÁGEN: EFE/ Ronald Peña R.


