Foto: PNA (La Nación).
Lo confirmó el jefe de Salvamentos y Buceo de la Prefectura Naval Argentina, Adrián Wagner, quien indicó que la víctima no realizaba un bautismo, sino de una inmersión para titulación.
La búsqueda de la joven de 23 años desaparecida mientras realizaba una inmersión en el Golfo Nuevo suma nuevos detalles. El jefe de Salvamentos y Buceo de la Prefectura Naval Argentina, Adrián Wagner, confirmó que no se trataba de un bautismo de buceo, sino de una inmersión para titulación, lo que implica un nivel de experiencia superior.
“El buceo de bautismo es el primer escalón y se hace a menor profundidad. Acá no se estaba haciendo un bautismo. A esta profundidad es un buceo para obtener una titulación por una entidad reconocida”, explicó Wagner. La zona, ubicada frente a Puerto Madryn, está habilitada y corresponde a un buque hundido especialmente preparado para este tipo de prácticas, con profundidades que oscilan entre los 20 y 25 metros, dependiendo de la marea.
Respecto al estado del resto del grupo, el prefecto aclaró que los buzos que realizaron la inmersión no fueron hospitalizados. “Cumplieron con el protocolo y ascendieron siguiendo las tablas de buceo. La única persona que requirió atención médica fue un instructor que bajó reiteradas veces para intentar buscarla y consumió más botellones de los previstos”, detalló.
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Wagner también brindó precisiones técnicas sobre los equipos utilizados. “Los botellones varían entre 9 y 15 litros y se cargan a 160 o 180 kilos de presión. La autonomía depende de la profundidad y la respiración del buzo, pero a esa profundidad puede durar entre 20 y 30 minutos. Cuando el manómetro marca 50 kilos, el buzo debe abandonar la inmersión”, explicó.
En cuanto al operativo, indicó que las condiciones climáticas son aceptables y que el área de búsqueda se amplió. “Se está rastrillando todo alrededor de la embarcación para descartar que haya quedado enganchada. Sumamos tres dotaciones más y un ROV, un robot operado de manera remota, para intensificar el trabajo”, señaló.
Actualmente, más de diez buzos especializados trabajan en la zona, junto con equipamiento de superficie y tecnología subacuática. La investigación continúa para determinar con precisión las circunstancias del hecho, mientras el operativo mantiene carácter de máxima prioridad.


