La misión Artemis II de la NASA logró abandonar la órbita terrestre y encarar su viaje hacia la Luna, en un hito que marca el regreso de vuelos tripulados al entorno lunar tras más de medio siglo desde el fin del programa Apolo en 1972. La maniobra clave se realizó con éxito pese a incidentes menores.
La nave Orión, que transporta a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, encendió sus motores durante casi seis minutos para ejecutar la inyección translunar, una de las fases más críticas de la misión.
Tras completar la maniobra, Hansen destacó la magnitud del momento: “La humanidad ha demostrado una vez más de lo que es capaz”, afirmó, y describió la vista desde la cápsula como “fenomenal”, con la Tierra iluminada por la luz de la Luna.
MIRÁ TAMBIÉN: Petróleo supera los 111 dólares tras tensiones con Irán
Desde la NASA confirmaron que la operación se desarrolló de manera “impecable”, a pesar de algunos ajustes técnicos iniciales y una breve interrupción en las comunicaciones, que ya fue resuelta sin afectar el desarrollo del vuelo.
El director del programa Orión, Howard Hu, aseguró que los inconvenientes registrados no representan riesgos para la misión y que todos los sistemas funcionan según lo previsto. Además, remarcó que la tripulación se encuentra en buen estado.
Con esta maniobra completada, la nave continuará su trayecto hacia la órbita lunar impulsada por la mecánica orbital, antes de iniciar su regreso a la Tierra, en una misión que sienta las bases para futuros alunizajes tripulados.
Fuente: DW.
Imagen: NASA/UPI Photo/Newscom/picture alliance.


