Un equipo internacional de científicos utilizó sofisticados análisis con rayos X para explicar cómo el extraño diente de estos cetáceos crece en espiral sin perder su forma perfectamente recta.
Durante siglos, el particular colmillo del narval despertó todo tipo de teorías. Ahora, un equipo internacional de investigadores logró explicar cómo este diente, que puede alcanzar hasta tres metros de longitud, desarrolla su característica espiral mientras mantiene una estructura recta.
El estudio, publicado en Nature Communications, utilizó tecnología de rayos X en tres dimensiones y análisis realizados mediante tres sincrotrones europeos. Los investigadores examinaron ejemplares conservados en museos y colmillos obtenidos por comunidades inuit de Groenlandia.
El hallazgo reveló que el secreto está en la estructura interna del colmillo. La dentina, ubicada en la parte interior, forma una espiral hacia la derecha, mientras que el cemento que la recubre desarrolla una espiral en sentido contrario. La interacción entre ambas estructuras permite que el diente crezca de manera recta.
Los científicos compararon el mecanismo con el funcionamiento de un tornillo que avanza mientras gira. En el caso del narval, el proceso permite que el colmillo atraviese la mandíbula y el labio superior y continúe creciendo hacia afuera sin adoptar una forma curva.
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La investigación también permitió identificar marcas de crecimiento en el interior de los colmillos, similares a los anillos que se encuentran en los árboles. Estas capas podrían aportar información sobre diferentes etapas de la vida de los animales, que pueden alcanzar una longevidad de hasta 80 años.
El estudio, sin embargo, no resolvió otra discusión científica: cuál es exactamente la función del colmillo. Algunas hipótesis sostienen que podría utilizarse para detectar cambios en la temperatura o la salinidad del agua, mientras que otros investigadores creen que cumple un papel relacionado con la competencia entre machos y la reproducción.
Los autores del trabajo consideran que su utilización para exhibir el tamaño frente a otros machos y atraer a las hembras sería una de las explicaciones más probables. Otros especialistas, en cambio, sostienen que el colmillo funciona principalmente como un órgano sensorial. El nuevo descubrimiento aporta así una pieza clave para comprender una de las estructuras más singulares del mundo animal.
Con información de DW.


