Investigadores del CONICET analizaron señales del detector LIGO y plantean que algunas “fallas” podrían estar vinculadas al paso de materia oscura.
Un equipo de científicos del CONICET logró avanzar en uno de los grandes enigmas de la física moderna: la posible detección de la materia oscura. El estudio propone que ciertas anomalías registradas en el detector de ondas gravitacionales LIGO podrían estar relacionadas con el paso de este misterioso componente del universo.
La investigación fue liderada por el físico Ezequiel Alvarez, del Instituto de Ciencias Físicas (ICIFI), junto a otros especialistas. El trabajo fue publicado en la revista científica Physical Review D y analiza una serie de activaciones inesperadas del detector que hasta ahora eran consideradas simples fallas técnicas.
El observatorio LIGO fue diseñado para registrar ondas gravitacionales, un fenómeno predicho por la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. Estas ondas son ondulaciones en el espacio-tiempo generadas por eventos cósmicos de enorme magnitud, como colisiones de agujeros negros o explosiones estelares.
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Sin embargo, el detector es tan sensible que también registra señales diminutas cuyo origen no siempre puede explicarse. “Se tiene una lista de muchísimas cosas diminutas que lo activan, pero aun así hay muchas activaciones cuyo origen se desconoce y se los llama ‘glitches’ o ‘fallas’. Nosotros quisimos estudiar esas aparentes fallas”, explicó Álvarez.
Al analizar alrededor de cien de esas señales, los investigadores encontraron que nueve de ellas no podían descartarse como posibles manifestaciones de materia oscura. Ese resultado permitió establecer nuevos límites sobre la presencia de estos fenómenos en la región cercana a la Tierra.
Para los científicos, el hallazgo abre una nueva línea de investigación que podría ayudar a comprender mejor la composición del universo. Según destacó Álvarez, “poner límites directos sobre la existencia de la materia oscura nos acerca a entenderla más”.
Fuente: CONICET.
Foto: NASA.


