El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, encabezó en El Bolsón la apertura de sobres para nuevas obras y remarcó la necesidad de ordenar el crecimiento turístico.
El Gobierno de Río Negro anunció el avance de un plan de manejo para el Área Natural Protegida Río Azul–Lago Escondido (ANPRALE), luego de una temporada de verano récord en la que más de 27 mil excursionistas recorrieron la red de refugios de montaña. El gobernador Alberto Weretilneck encabezó en El Bolsón la apertura de sobres para nuevas obras y remarcó la necesidad de ordenar el crecimiento turístico.
“El Área Natural Protegida Río Azul–Lago Escondido es uno de los verdaderos paraísos de la Patagonia y del país, y además es la red de refugios más importante que tiene Argentina”, destacó el mandatario. En ese sentido, explicó que el objetivo es “definir un plan de manejo que resguarde y proteja el ambiente, pero que también sirva para la actividad turística, que genera empleo y desarrollo económico”.
Weretilneck detalló que durante el último año se avanzó con inversiones clave en infraestructura y seguridad. “Hemos construido dos nuevas pasarelas para darle mayor calidad y seguridad a los visitantes y reforzamos la presencia del Estado con policía, patrulla de montaña, personal ambiental, vehículos, cuatriciclos y cámaras”, señaló.
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Además, confirmó la construcción de tres centros de recibimiento en los accesos al área protegida. “Van a ser edificios donde se reciba al visitante, se explique qué es el área, qué cuidados y seguridades debe tener, y también serán espacios para los guardas ambientales”, explicó, al tiempo que anunció la apertura de licitaciones para dos sedes permanentes del personal ambiental en la montaña.
En relación al recurso humano, el gobernador indicó que se incorporarán cerca de diez nuevos guardas ambientales durante la temporada, junto con el refuerzo de fuerzas de seguridad. “La idea es tener presencia permanente para controlar, orientar y ayudar a quienes visitan el área”, afirmó.
Finalmente, Weretilneck subrayó que el plan de manejo deberá ser consensuado y contemplar a los pobladores históricos. “No queremos sacarle nada a nadie. El plan tiene que acordar qué se puede hacer y qué no, evitando cualquier operación inmobiliaria que modifique el estatus actual del área. Cuidar el parque y, al mismo tiempo, permitir su uso turístico responsable es el desafío”, concluyó.


