La morosidad bancaria en Argentina alcanzó niveles récord y obligó a las entidades financieras a activar planes de rescate y renegociaciones individuales. Tanto bancos públicos como privados comenzaron a desplegar herramientas de alivio para clientes endeudados que no logran cumplir con sus obligaciones.
El fenómeno impacta con fuerza en los préstamos personales, donde la irregularidad trepó al 13,8%, un salto superior a los 10 puntos en un año. En las tarjetas de crédito, la mora se multiplicó por 4,8 y llegó al 11,6%, mientras que los créditos prendarios duplicaron su nivel hasta el 6,8%.
En este contexto, los bancos públicos como Banco Nación y Banco Provincia impulsan planes de refinanciación con tasas elevadas pero más accesibles que el crédito tradicional. El Nación ofrece una TNA del 63% con un CFT del 109,40%, mientras que el Provincia presenta una TNA del 83,47% y un CFT de hasta 124,11%.
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El impacto de estas condiciones se refleja en los ejemplos de refinanciación: una deuda de 4 millones de pesos puede terminar superando los 6,5 millones en 12 meses, los 13,2 millones en 36 meses o incluso los 22,5 millones en 72 meses, evidenciando el fuerte peso de los intereses.
En paralelo, los bancos privados adoptan una estrategia más flexible basada en negociaciones “caso por caso”, con posibles quitas de intereses e incluso parte del capital. El objetivo es recuperar entre el 60% y 70% de la deuda antes que mantener activos incobrables en sus balances.
El escenario financiero se desarrolla en un contexto de búsqueda de mayor previsibilidad monetaria por parte del Banco Central de la República Argentina, mientras el sistema intenta contener el avance de la morosidad sin profundizar el deterioro del crédito.
FUENTE: IPROFESIONAL.
IMÁGEN: IPROFESIONAL.


