El mandatario aseguró que la contaminación del combustible fue una acción deliberada para desestabilizar al Gobierno. Más de 1.500 militares custodian instalaciones estratégicas en todo el país.
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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, denunció un sabotaje deliberado en la distribución de gasolina y atribuyó la contaminación del carburante a un plan interno destinado a desestabilizar a su administración.
En un mensaje grabado junto a altos funcionarios y miembros de las Fuerzas Armadas, el mandatario afirmó que la alteración no fue producto de un error técnico ni de impericia, sino de una acción organizada por sectores que —según sus palabras— “no dudan en dañar al país con tal de proteger sus negocios y su impunidad”.
Como medida inmediata, anunció el resguardo militar de todas las plantas estratégicas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
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Desde la madrugada del lunes, al menos 1.500 efectivos armados con fusiles y equipos antidisturbios tomaron control de la planta de Palmasola, en las afueras de Santa Cruz, así como de otras quince instalaciones en el país.
El ministro de Defensa, Marcelo Salinas, indicó que la vigilancia se mantendrá “el tiempo que sea necesario” para garantizar la cadena de producción y distribución de gasolina.
Paz defendió además a los trabajadores de la empresa estatal, al señalar que la intervención busca proteger tanto a YPFB como a quienes “actúan en defensa de la patria” frente a lo que calificó como “la mafia y la corrupción”.
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La crisis se desató tras semanas de protestas de sindicatos de transportistas, que denunciaron daños en motores y el ennegrecimiento de piezas luego de cargar gasolina.
Inspecciones de la petrolera estatal detectaron residuos de goma y manganeso en los tanques de almacenamiento, lo que alteró la composición del combustible. Aunque el Gobierno admitió el problema, sostuvo que no se trata de una situación generalizada y apuntó a presuntas responsabilidades vinculadas a la gestión anterior.
YPFB importa diésel y gasolina principalmente desde Argentina, Chile y Paraguay, encargándose luego del procesamiento y distribución interna hacia estaciones privadas.
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Entre las decisiones adoptadas, el presidente anunció la incorporación nacional de aditivos estabilizantes y antioxidantes para evitar la degradación del combustible y mejorar el rendimiento de los motores. Según aseguró, la medida no implicará aumentos en los precios.
Asimismo, se reforzó el Sistema de Registro y Evaluación de Contingencias (Srec) para agilizar compensaciones a los usuarios afectados, y el Ministerio de Hidrocarburos activó un seguro solidario gestionado por YPFB que cubrirá el 100% de los daños ocasionados por la gasolina en mal estado.
La situación ocurre en un escenario de transformación de la política energética boliviana, luego de que en diciembre el Gobierno eliminara la subvención a los combustibles vigente durante más de dos décadas.
Desde entonces, el precio del litro de gasolina especial pasó de 0,53 a 1 dólar, mientras que la premium subió de 1 a 1,58 dólares, lo que generó tensiones sociales y económicas adicionales.
Fuente y foto: Infobae


