Un equipo internacional presentó la imagen más extensa realizada hasta la fecha por el observatorio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). El mosaico abarca más de 650 años luz en la denominada Zona Molecular Central, la región que rodea al agujero negro supermasivo Sagitario A*, en el núcleo de la galaxia.
El proyecto, llamado ACES (ALMA Central Molecular Zone Exploration Survey), reunió a más de 160 científicos y produjo uno de los conjuntos de datos más ricos en información química del centro galáctico. El estudio fue aceptado para publicación en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, consolidando su relevancia en la comunidad astronómica.
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La nueva imagen muestra una compleja red de filamentos de gas molecular frío, materia prima para la formación de estrellas. Estas estructuras canalizan material hacia regiones densas donde pueden nacer nuevos astros, en un entorno caracterizado por condiciones extremas, con estrellas masivas que viven intensamente y explotan como supernovas.
El análisis identificó decenas de moléculas, desde compuestos simples hasta sustancias orgánicas más complejas. Esta diversidad química permite reconstruir las condiciones físicas del entorno y comprender cómo la energía liberada por las estrellas influye en el ciclo de formación estelar. Además, los investigadores destacan que la Zona Molecular Central comparte características con galaxias del universo temprano.
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El mosaico, equivalente en tamaño aparente a tres lunas llenas alineadas en el cielo, fue posible gracias a la capacidad de ALMA para observar en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas desde el desierto de Atacama, en Chile. Los datos serán de acceso público, lo que permitirá nuevos estudios internacionales y ampliará el conocimiento sobre la dinámica del centro galáctico.
De cara al futuro, los científicos anticipan que mejoras en la sensibilidad del instrumento y la llegada del Extremely Large Telescope permitirán observar estructuras aún más pequeñas y profundizar en la interacción entre gas, estrellas y el agujero negro central. El hallazgo marca un avance decisivo en la comprensión del corazón de nuestra galaxia.
Fuente: National Geographic.


