El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aseguró ante la Justicia que intentó destruir su tobillera electrónica debido a un cuadro de “paranoia” y “alucinaciones” generado por la ingesta de medicamentos. Según su relato, creyó que el dispositivo contenía un sistema de escucha y utilizó una soldadora para dañarlo, lo que activó una alerta inmediata en las autoridades.
Bolsonaro permanece detenido en la sede de la Policía Federal en Brasilia, donde pasó su primera noche bajo prisión preventiva. Durante una audiencia realizada por videoconferencia, una jueza auxiliar del Supremo Tribunal Federal supervisó las condiciones de su arresto y validó la medida, al considerar que existe “riesgo concreto de fuga” y amenaza al orden público.
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La magistrada también verificó que no se registraron abusos ni irregularidades en el procedimiento. La decisión se fundamenta, entre otros puntos, en la confesión del exmandatario, quien manipuló la tobillera desde el viernes hasta la madrugada del sábado, momento en que el sistema alertó a los agentes encargados del monitoreo.
Bolsonaro afirmó que los medicamentos pregabalina y sertralina, recetados por distintos médicos, le provocaron reacciones adversas, falta de sueño y episodios de confusión. Negó haber intentado escapar, como sostiene el juez instructor del caso. Tras la audiencia, se esperaba la visita de su esposa, Michelle Bolsonaro, en la sede policial.
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La prisión preventiva se enmarca en el proceso por el cual el líder ultraderechista fue condenado por golpismo a 27 años de cárcel. La Justicia brasileña investiga además si su intento de destruir el dispositivo constituyó una violación deliberada de las condiciones judiciales impuestas.
Fuente: EFE.


