La apertura de las importaciones comenzó a sentirse con fuerza en los supermercados argentinos, donde en los últimos meses creció la presencia de alimentos importados que compiten de manera directa con la producción nacional. La oferta incluye productos de almacén, bebidas, lácteos, conservas, frutas, verduras y carne.
El fenómeno se explica por la mayor desregulación del comercio exterior y la simplificación de trámites para el ingreso de mercadería, lo que permitió reactivar operaciones que estaban frenadas y facilitar el regreso de marcas extranjeras que habían desaparecido del mercado local.
Uno de los casos más visibles es el regreso de la cooperativa láctea uruguaya Conaprole, que volvió a comercializar manteca, queso crema, dulce de leche y crema de leche, tras haber reducido su presencia por las restricciones cambiarias y comerciales de años anteriores.
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En el rubro conservas, se observa un aumento del atún importado desde Ecuador, con marcas que en algunos supermercados se venden entre un 15 % y un 30 % más barato que las opciones nacionales. También volvió a ampliarse la oferta de cafés y cápsulas importadas, con marcas europeas como Lavazza y Viaggio.
La apertura comercial también impactó en frutas, verduras y carne. Creció el ingreso de naranjas y mandarinas de España, manzanas de Chile y bananas de Ecuador, mientras que en 2025 las importaciones de carne vacuna aumentaron un 580 % interanual, con Brasil como principal proveedor.
El avance de los productos importados reavivó el debate sobre su impacto en la producción local. Mientras el Gobierno sostiene que la competencia ayuda a contener precios y ampliar opciones, sectores de la industria alimenticia advierten sobre la presión que enfrentan las empresas nacionales con costos más elevados.
Fuente: Infobae.


