El Gobierno comenzó a acelerar esta semana la agenda económica acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de transformar la estabilidad macroeconómica en un crecimiento sostenido. El programa mantiene como eje la reducción de la inflación y la disciplina fiscal.
Una de las principales medidas apunta a flexibilizar los créditos en dólares para las empresas. Según la estimación oficial, los bancos podrían contar con una capacidad prestable cercana a los US$6.000 millones, a partir de depósitos en moneda estadounidense que superan los US$40.000 millones.
El Ejecutivo considera que esta herramienta puede impulsar especialmente a la construcción, un sector con fuerte capacidad para generar empleo y movilizar otras actividades. Además, el Gobierno espera que los cambios en la ley de Inocencia Fiscal incentiven el ingreso al sistema financiero de dólares que actualmente permanecen fuera de los bancos.
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El secretario de Finanzas, Federico Furiase, sostuvo que el ahorro debe convertirse en inversión para generar mayor productividad y mejorar los salarios reales. Desde el Gobierno estiman que los argentinos mantienen alrededor de US$170.000 millones fuera del sistema financiero, un volumen que podría ampliar el fondeo disponible.
La segunda medida está vinculada al mercado hipotecario. El Ministerio de Economía analiza utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para que los bancos obtengan liquidez de largo plazo y puedan ampliar la oferta de préstamos destinados a la compra de viviendas.
La estrategia, en línea con los planteos realizados por Kristalina Georgieva durante su visita a la Argentina, busca cerrar un circuito entre ahorro, inversión y crédito. El Gobierno apuesta así a que un mayor financiamiento permita sostener la actividad económica y trasladar la mejora de sectores como el agro, la energía y la minería al resto de la economía.
FUENTE: TN.
IMÁGEN: Claudio Fanchi/NA.


