Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro cerraron este sábado sus campañas con actos multitudinarios en las principales ciudades de Brasil, a un día del balotaje presidencial. Las últimas encuestas reflejaban una disputa ajustada entre ambos candidatos, que buscan conducir el país entre 2027 y 2031.
Lula encabezó una caravana en las playas de Copacabana, en Río de Janeiro, y luego se trasladó a San Pablo. El actual presidente se mostró confiado en el resultado y afirmó ante la prensa: “Estoy seguro de que vamos a ganar las elecciones. Pueden anotar ahí: mañana seré elegido presidente de la República otra vez”.
Flávio Bolsonaro, por su parte, participó de una caravana de motociclistas en Belo Horizonte y luego viajó a Río de Janeiro, donde también recibió muestras de apoyo. El candidato buscó reforzar su presencia en la recta final de una elección que se presenta reñida.
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Durante la campaña, Lula puso el foco en sus políticas económicas y sociales y volvió a cuestionar el modelo del presidente argentino Javier Milei. Bolsonaro, en tanto, apuntó a captar el voto de los indecisos y de quienes no participaron en la primera vuelta, cuando la abstención alcanzó a unos 33 millones de personas, según el reporte.
Las encuestas mencionadas en la información previa al balotaje mostraban un virtual empate técnico, con una leve ventaja para Bolsonaro. En la primera vuelta, el candidato había obtenido el 47% de los votos frente al 45% de Lula, luego de que el mandatario encabezara sondeos por una diferencia de diez puntos un mes antes.
Unos 158 millones de ciudadanos están habilitados para votar en la segunda vuelta, que definirá quién asumirá la Presidencia de Brasil a comienzos de 2027 y gobernará hasta 2031. El resultado marcará el rumbo político del país en medio de una fuerte polarización electoral.


