Tres muertes recientes de figuras públicas menores de 60 años reavivaron la preocupación por los infartos en personas jóvenes. El meteorólogo Fernando Confessore, el exboxeador Jorge “Locomotora” Castro y el periodista Gastón “Pampa” Leturia tenían 58, 59 y 52 años, respectivamente.
Especialistas en cardiología advirtieron que la edad reduce la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular, pero no elimina el riesgo. El cardiólogo Alejandro Amarilla explicó que enfermedades como la aterosclerosis pueden desarrollarse durante 15 a 20 años antes de manifestarse, mientras que Hernán Krimer señaló que un infarto también puede ocurrir antes de los 40 años.
La señal de alarma más frecuente es una molestia en el pecho que puede sentirse como presión, peso, opresión o ardor. El dolor puede extenderse a los brazos, la mandíbula, la espalda o la parte superior del abdomen y aparecer junto con falta de aire, sudor frío, náuseas o mareos.
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Ante una molestia nueva, intensa, persistente o recurrente, especialmente si está acompañada por esos síntomas, los especialistas recomiendan llamar al servicio de emergencias. El médico Alberto Alves de Lima destacó que el traslado en ambulancia permite una atención coordinada y puede reducir la mortalidad por infarto cerca de un 30%, según los datos citados en el informe.
Entre los principales factores de riesgo figuran el tabaquismo, el colesterol LDL elevado, la hipertensión, la diabetes, la obesidad abdominal, los antecedentes familiares, el consumo de estimulantes y el descanso insuficiente. Un análisis de más de 280.000 pacientes de entre 18 y 44 años que habían sufrido un infarto identificó antecedentes de tabaquismo en el 57% de los casos.
Para reducir el riesgo, los cardiólogos aconsejan controlar periódicamente la presión arterial, el colesterol y la glucemia; no fumar; mantener una alimentación saludable y realizar actividad física. Las recomendaciones citadas incluyen entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio moderado, o la mitad si es intenso, además de actividades de fuerza dos veces por semana. La prevención, remarcaron, debe comenzar desde la infancia.


