Las declaraciones del canciller alemán Friedrich Merz desataron una ola de indignación en Brasil luego de que afirmara que él y su comitiva estaban “aliviados” de abandonar Belém, ciudad sede de la próxima COP30. Los comentarios, realizados tras su regreso a Alemania, fueron interpretados como despectivos hacia una de las capitales amazónicas más importantes del país.
Durante un congreso comercial en Berlín, Merz elogió la belleza de Alemania y reveló que ningún periodista que lo acompañó en la visita a Brasil habría querido permanecer en Belém. Según la prensa brasileña, la frase cayó especialmente mal debido a que la ciudad albergará a miles de delegados internacionales en la cumbre climática de 2025.
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El gobernador de Pará, Helder Barbalho, respondió con dureza a través de la red social X y calificó el comentario de “prejuicioso”. Además, ironizó sobre el “extraño” impacto que al canciller alemán le habría causado el calor amazónico, recordando que los países industrializados —entre ellos Alemania— han contribuido históricamente al calentamiento global.
Barbalho también reclamó que Alemania pase de las palabras a los hechos en materia climática y brinde apoyo concreto a quienes trabajan en la preservación de los bosques amazónicos. Su mensaje fue ampliamente compartido, avivando un debate que mezcla tensiones diplomáticas, disputas ambientales y críticas a la mirada europea sobre la región.
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La controversia se produce a pocos meses de la COP30, un evento que colocará a Belém en el centro de la agenda mundial. Mientras el gobierno brasileño busca mostrar los esfuerzos del país en la protección del Amazonas, las palabras de Merz abren un frente inesperado que podría tensar la relación bilateral en un momento clave.
Fuente: DW.


