El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, realizó un fuerte cambio en su gabinete, entre ellos los de sus ministros de Defensa, general Fernando Azevedo; y de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo, y buscó consolidar de paso su alianza con el llamado «Centrao», la derecha parlamentaria que respalda al gobierno y que comanda Diputados y el Senado.
Azevedo fue despedido del cargo por Bolsonaro en un primer sorpresivo movimiento en el gabinete, acelerado por lo que hasta la tarde eran solo versiones sobre la probable salida también del canciller Araújo, resistido por el Senado, según indicó la agencia Télam.
«Preservé a las Fuerzas Armadas como instituciones de Estado», dijo el ministro de Defensa saliente en un comunicado difundido luego de reunirse con Bolsonaro en el Palacio del Planalto.
La jugada de Bolsonaro cayó como sorpresa en el mundo militar, sobre todo porque el mandatario se irritó por la posición del jefe del Ejército, general Edson Pujol, en favor de las cuarentenas.
Este es el segundo general que echa Bolsonaro: la semana pasada cayó el hasta entonces ministro de Salud, Eduardo Pazuello.
A Defensa fue otro general, el jefe de Gabinete, Walter Braga Netto, quien dejará el cargo de ministro coordinador (Casa Civil) a la mano derecha de Bolsonaro, Luiz Eduardo Ramos, según Télam.
Ramos, a su vez, era secretario general de la Presidencia, cargo que ahora ocupará Flavia Arruda, diputada federal de la derecha tradicional y clave para la negociación con el Congreso.
Por la mañana, el canciller Araújo había presentado su renuncia a Bolsonaro, quien recién se la aceptó por la tarde y nombró en ese lugar a su asesor y diplomático de carrera Carlos França, especialista en integración energética sudamericana.
Araújo acusó a la exministra de Agricultura Katia Abreu, jefa de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, de haber hecho lobby a favor de aceptar a China en la licitación de 5G, teniendo en cuenta que el agronegocio es el principal motor de la economía, sobre las exportaciones al país asiático.
Trumpista y declarado enemigo de China en sus escritos, Araújo fue llamado «marginal» por la senadora Abreu.
En la Abogacía General de la Unión (AGU), una suerte de cartera de procuración de Justicia, Bolsonaro puso a un policía federal, el comisario Anderson Torres, en lugar del abogado evangélico André Mendonça, quien regresa a la abogacía general del gobierno.
La modificación en el gabinete buscó crear lugares para el «Centrao», el grupo de legisladores de la derecha que respalda al Ejecutivo.


