La propuesta es impulsada desde hace años por el sector de operadores de buceo y forma parte de la Evaluación Ambiental Estratégica del Golfo Nuevo. El ministro de Turismo, Diego Lapenna, sostuvo que la actividad debe analizarse con todos los sectores y, si avanza, realizarse bajo estrictas condiciones de seguridad y cuidado ambiental.
Puerto Madryn busca sumar una nueva propuesta turística vinculada a uno de sus principales atractivos naturales como lo es la ballena franca austral. La posibilidad de desarrollar actividades de buceo o snorkeling con estos cetáceos comenzó nuevamente a instalarse en la agenda turística y ya genera distintas posturas entre sectores vinculados con la actividad y la conservación.
La iniciativa es impulsada desde hace varios años por la Asociación de Operadores de Buceo de Puerto Madryn, que considera que podría convertirse en una experiencia diferencial para quienes visitan la ciudad. La propuesta apunta a ampliar la oferta turística durante la temporada en la que las ballenas francas australes llegan al Golfo Nuevo, entre mayo y diciembre.
El tema fue abordado por el ministro de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut, Diego Lapenna, quien confirmó que la posibilidad de realizar snorkeling con ballenas está incluida dentro de la Evaluación Ambiental Estratégica que se lleva adelante sobre las actividades náuticas y subacuáticas del Golfo Nuevo.
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Lapenna reconoció que existen diferentes posiciones respecto de la iniciativa y remarcó que se trata de una cuestión que debe ser analizada de manera integral.
“Está instalado el tema de snorkeling con ballenas, hay diversas posturas”, señaló el funcionario, quien indicó que hay especialistas y actores del sector que apoyan la posibilidad, mientras que otros plantean reparos.
El ministro sostuvo que el debate no debería centrarse únicamente en si se trata de una actividad de riesgo, ya que existen otras propuestas turísticas y deportivas que también implican determinados niveles de riesgo.
Sin embargo, remarcó que, si finalmente se habilita, deberá realizarse bajo condiciones que garanticen la seguridad de las personas y el cuidado de los animales.
“Lo que realmente queremos es que si se hace, se haga de la mejor manera posible”, afirmó Lapenna.
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En ese sentido, destacó la importancia de establecer reglas claras y analizar previamente todos los aspectos vinculados con la actividad. También advirtió que cualquier incidente podría tener un fuerte impacto sobre el destino turístico, especialmente en un contexto donde las imágenes y videos pueden difundirse rápidamente a través de las redes sociales.
“Una mala noticia repercute, hoy con este aparatito —en referencia a los celulares— repercute y muy mal si algo no se hace correctamente”, sostuvo.
Desde el sector de operadores de buceo vienen planteando desde hace años la posibilidad de incorporar el contacto con ballenas a la oferta de actividades que ofrece Puerto Madryn.
La propuesta se enmarca en el crecimiento de la ciudad como destino de naturaleza y en la búsqueda de nuevas experiencias para los visitantes. Las ballenas francas australes constituyen uno de los principales atractivos turísticos de la región y cada temporada convocan a miles de visitantes que llegan para observarlas desde distintos puntos del Golfo Nuevo.
La eventual incorporación de una actividad de snorkeling o buceo con estos animales implicaría, de concretarse, establecer protocolos específicos y definir bajo qué condiciones, zonas y modalidades podría desarrollarse.
Lapenna dejó en claro que la iniciativa no será definida de manera unilateral y destacó la necesidad de incorporar las distintas miradas antes de avanzar.
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“Desde el Ministerio no lo vemos como algo negativo”, afirmó, aunque aclaró que cualquier nueva actividad debe ser analizada con responsabilidad.
El funcionario sostuvo además que el objetivo es generar espacios de discusión entre organismos públicos, especialistas, prestadores y sectores vinculados con la conservación.
“No es una decisión que absolutamente la tomo una sola persona”, remarcó.
En esa línea, planteó la necesidad de dejar de lado diferencias sectoriales y alcanzar acuerdos sobre aquellos puntos en los que exista consenso, aun cuando persistan posiciones diferentes sobre algunos aspectos del proyecto.







