Bulgaria comenzó este domingo 1 de noviembre la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales, en una contienda que enfrenta a la actual jefa de Estado en funciones, la socialista Iliana Yotova, favorable a restablecer relaciones con Rusia, y al economista Andrey Gyurov, quien defiende una mayor integración europea y el respaldo a Ucrania frente a la invasión rusa. La votación es seguida con atención en el escenario internacional por las diferencias entre ambos candidatos sobre la guerra y la política exterior del país.
Más de 6,5 millones de ciudadanos están habilitados para participar en los comicios, que cuentan con más de 11.600 centros de votación distribuidos en todo el territorio. Las mesas abrieron a las 7 de la mañana, hora local, y tienen previsto cerrar a las 20. El proceso electoral llega después de una primera vuelta en la que Yotova obtuvo el 35% de los votos, mientras que Gyurov alcanzó el 32%, en resultados que mostraron una diferencia menor a la anticipada por algunos sondeos.
Yotova, de 62 años, es periodista de formación y ocupó la vicepresidencia del país hasta enero pasado. Su propuesta internacional plantea recuperar los vínculos diplomáticos con Moscú, terminar con la asistencia militar a Ucrania y priorizar una salida negociada al conflicto. Durante la campaña sostuvo que el respaldo financiero y humanitario a Kiev debe continuar, pero advirtió que incrementar el suministro de armas prolongaría la guerra. Su postura la ubica entre los sectores políticos europeos críticos del apoyo militar a Ucrania.
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En la vereda opuesta, Gyurov, de 50 años, es economista, exdiputado y exvicegobernador del Banco Nacional de Bulgaria. Defiende mantener e incrementar la asistencia a Ucrania y fortalecer la política de disuasión de la Unión Europea y la OTAN frente a Moscú. También cuestionó la salida de Bulgaria de la Coalición de los Voluntarios en julio y consideró que esa decisión debilitó la posición del país como aliado europeo. Según expresó durante la campaña, el desenlace de la guerra tendrá consecuencias directas sobre la futura arquitectura de seguridad del continente.
Uno de los principales interrogantes de la jornada es el nivel de participación ciudadana. En la primera vuelta apenas votó el 23% del padrón, el registro más bajo en unas elecciones búlgaras desde la caída del comunismo en 1989. Los analistas esperan una mayor concurrencia en esta instancia decisiva, aunque el resultado dependerá de la capacidad de ambos candidatos para movilizar a sus respectivos electorados. Los primeros datos de las encuestas a pie de urna están previstos para después del cierre de los colegios.
Aunque la Presidencia búlgara tiene atribuciones principalmente representativas y protocolares, el cargo cuenta con herramientas de influencia institucional y política. El jefe de Estado puede vetar inicialmente leyes aprobadas por el Parlamento, disolver la Asamblea Nacional y encargar la formación de un nuevo Gobierno. También ejerce como comandante supremo de las Fuerzas Armadas y preside el Consejo Consultivo de Seguridad Nacional. Por eso, el resultado de esta segunda vuelta no solo definirá quién ocupará la Presidencia, sino también qué orientación tendrá Bulgaria frente a Rusia, Ucrania y sus compromisos con la Unión Europea y la OTAN.
Fuente: DW.
Imagen: Stoyan Nenov/REUTERS.


