Las pequeñas y medianas empresas atraviesan una situación crítica en Argentina, marcada por una fuerte caída de ventas y una creciente presión fiscal. Este escenario derivó en atrasos impositivos, caída de planes de pago y embargos de cuentas bancarias.
Según un análisis del sector, las pymes enfrentan un nivel de estrés financiero que las lleva a priorizar el pago de salarios por sobre las obligaciones fiscales. En este contexto, muchas empresas ingresan en morosidad y quedan expuestas a ejecuciones por parte de los organismos recaudadores.
A la caída de la actividad se suman problemas estructurales en la operatoria diaria, como las demoras en la acreditación de pagos con tarjeta, las altas comisiones y las retenciones impositivas, que reducen significativamente el ingreso real de las ventas.
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La falta de liquidez provoca que numerosos planes de pago caigan por imposibilidad de cumplimiento, lo que deriva en ejecuciones fiscales y embargos automáticos de cuentas bancarias, complicando aún más el funcionamiento de las empresas.
Ante este panorama, representantes del sector pidieron al ministro de Economía, Luis Caputo, medidas urgentes: suspensión de ejecuciones y embargos, una moratoria amplia con condonación de intereses y cambios en el régimen de multas para evitar sanciones automáticas.
El sector advierte que se trata de un círculo vicioso donde la caída de ventas impide cumplir con el fisco, lo que genera acciones legales que bloquean la operatoria y ponen en riesgo la continuidad de las empresas.
FUENTE: IPROFESIONAL.
IMÁGEN: IPROFESIONAL.


