La Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que propone adelantar una hora los relojes del país. La iniciativa, impulsada por el radical Julio Cobos, busca reducir el consumo eléctrico y mejorar el rendimiento escolar, aunque el debate no es nuevo en la historia argentina.
Un repaso histórico
Argentina implementó cambios de huso horario en distintos momentos críticos vinculados a crisis energéticas. El primer antecedente se remonta a 1930, cuando el Gobierno adelantó los relojes como respuesta a la escasez internacional de energía. En 1974, en medio del shock petrolero, se aplicó durante tres meses el huso -2, nunca antes utilizado. También en 1988 el Ejecutivo recurrió a esta medida para contener el consumo eléctrico.
La última aplicación oficial ocurrió con la Ley 26.350 de 2007, que estableció el huso -3 en invierno y -2 en verano. Sin embargo, el sistema quedó suspendido en 2009 y desde entonces la Argentina mantiene fija la hora oficial en -3.
MIRÁ TAMBIÉN | Salud trabaja con la industria para mejorar la calidad de los alimentos
Los argumentos a favor y en contra
El proyecto aprobado esta semana propone volver al huso horario que rigió en 1969. Entre sus fundamentos, Cobos destacó la necesidad de reducir el gasto energético y atender factores educativos, como evitar que los chicos ingresen a la escuela en plena oscuridad durante el invierno.
Sin embargo, los antecedentes recientes no son alentadores. Un estudio del biólogo Diego Golombek sobre los dos veranos en que se aplicó la Ley 26.350 reveló que el consumo eléctrico no bajó, sino que subió entre 0,4% y 0,6%. Ese incremento representó un costo adicional de entre u$s 10,9 millones y u$s 18 millones.
LEE TAMBIÉN | Oficializan a Alejandro Vilches como interventor de la ANDIS
Además, Golombek advirtió sobre el “jetlag social”, una desincronización entre la hora biológica y la oficial que afecta el descanso, el rendimiento escolar y la salud en general.
El debate actual
Para especialistas como el antropólogo Gonzalo Iparraguirre, del Laboratorio del Tiempo, la discusión sigue vigente: “Levantarse en invierno sin luz solar afecta el ritmo circadiano, especialmente en los chicos. Argentina debería estar en -4 GMT por incidencia solar, e incluso provincias cordilleranas podrían evaluar un huso -5”, explicó.
De acuerdo con experiencias internacionales, un cambio horario puede generar incomodidad al inicio, pero a mediano plazo redundaría en beneficios como un mayor aprovechamiento de la luz natural y una reducción en el consumo de electricidad artificial.
Con información de Ámbito.


