Un truco casero muy difundido en jardinería quedó bajo cuestionamiento: especialistas advierten que no solo no funciona, sino que puede empeorar el problema.
El uso de cáscaras de huevo en macetas como método para combatir plagas es una práctica extendida entre aficionados a la jardinería. Sin embargo, estudios recientes y análisis difundidos por medios especializados ponen en duda su eficacia y alertan sobre efectos contrarios a los esperados.
Lejos de actuar como barrera, las cáscaras no evitan la aparición de mosquitos del mantillo, una de las plagas más comunes en plantas de interior. Los expertos coinciden en que el problema radica en la humedad del sustrato, un factor que este método no modifica.
Además, investigaciones señalan que, cuando se utilizan sin tratamiento previo, las cáscaras pueden favorecer la proliferación de insectos. Restos orgánicos y humedad generan un entorno propicio para larvas, lo que incrementa la presencia de plagas en lugar de reducirla.
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En pruebas realizadas en entornos domésticos, se comprobó que las cáscaras crudas y húmedas incluso generan olores desagradables y aceleran procesos de descomposición. Esto refuerza la idea de que su uso incorrecto puede resultar contraproducente.
La creencia en este truco se basa en dos supuestos: que las cáscaras bloquean el acceso de los insectos al suelo y que aportan nutrientes como fertilizante. No obstante, su forma irregular impide crear una barrera efectiva y no altera las condiciones que favorecen la infestación.
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De hecho, especialistas citan que “las cáscaras de huevo se colocan en la superficie y sólo recogen polvo; los mosquitos del mantillo permanecen porque la humedad del sustrato no varía y las cáscaras no logran impedir su acceso”.
Frente a este escenario, recomiendan enfocarse en soluciones más efectivas, como reducir el riego, mejorar la ventilación y utilizar trampas para insectos. El control de la humedad es clave para evitar la reproducción de estas plagas.
Finalmente, los expertos concluyen que el mejor destino para las cáscaras de huevo es el compostaje, donde sí aportan nutrientes, en lugar de utilizarlas como método directo para proteger plantas.
Con información de Infobae.


