Respecto de la presentación de testigos por parte del marinero, Heiber consideró que «entiendo que quiso dar una mejor impresión al tribunal, a través de sus familiares directos, para que le aplique el tiempo menor de la pena, un vano intento entiendo, tengo esperanzas que habrá valorado todas las circunstancias y le dará una pena de efectivo cumplimiento».
«Cada declaración de López le resta a el mismo, intentó posicionarse mejor en el proceso, dijo que yo le había ensuciado su buen nombre, cada cosa que dijo le restó a él», sostuvo el fiscal.
Durante la audiencia el fiscal Heiber recordó que la calificación establecida por el tribunal, homicidio culposo agravado, contempla una escala penal de tres a seis años de prisión.
“Como la pena mínima es de tres años si tomamos en cuenta los agravantes podemos elevar el pedido a cinco años, de acuerdo a la doctrina existente”, fundamentó Heiber.
“Los jueces valoraron dos factores que agravaron la conducta imprudente y negligente, el nivel de alcoholemia, superior a 1 grado por litro de sangre y la culpa temeraria, que también enuncia el artículo 84 bis del Código Personal”.
“Si bien la ingesta de estupefacientes fue corroborada, los jueces no la valoraron porque se determinó la data del consumo”, recordó.
“Tenemos dos factores agravantes, cuando el artículo 84 bis menciona que darse sólo uno se configura el tipo penal agravado, lo que necesariamente nos debe apartar del mínimo de tres años previsto por la norma”, remarcó Heiber.
“Estos fueron los factores que aumentaron el riesgo creado por el imputado y que coadyuvaron o contribuyeron a la concreción del hecho fatal traído al proceso, la muerte de la enfermera Sandra Méndez”, aseveró el fiscal.
“No es lo mismo que una persona que sin haber cometido excesos cause un accidente que las circunstancias que se han verificado en este juicio, como la conducta temeraria al conducir, el zigzag que venía haciendo en la ruta, se debe hacer una diferencia sustancial”, advirtió.
Sobre la extensión del daño causado, Heiber analizó que “se dio muerte a una persona de 45 años, esposa, madre de un niña de 9 años al momento del hecho».
«No sólo fue víctima Sandra Méndez, también su esposo Carlos Thomas que debió quedar solo a cargo de su hija, la propia niña y hasta la misma sociedad, porque todos nos hemos quedado privado de una persona que prestaba servicios a la comunidad en su rol de enfermera”, sostuvo Heiber.
“Su esposo nos dijo consternado de los deseos de Sandra de volver a ser madre, que vivía para su hija, que hicieron muchos esfuerzos para progresar y estar mejor. Lo propio de su amiga y vecina, que nos habló de sus proyectos. Y que nos dejó la frase que conmovió, Sandra irradiaba mucha luz para su familia”, valoró el fiscal.
“Su compañero en CEMIT también nos contó que Sandra era una enfermera muy querida por todo el personal y la calificó como una señora madre y que su vida era su hija y su familia”, subrayó.
ARREPENTIDO

«Mi intención de pedirles disculpas al señor Thomas fue desde un principio, aunque en su momento el me dijo que con un asesino no iba a hablar. Lo respeté y me quedé callado, y lo sigo respetando, está en todo su derecho», declaró por su parte el marinero Gabriel López.
«Nunca fue mi intención pedir disculpas para bajar la condena o agradar a nadie», aseguró.
«Lamento mucho el daño que le hizo a él, a su hija y a todos quienes las conocían, pero lo hago como una necesidad personal, después de haber conocido a Dios«, sostuvo el marinero.
«El señor fiscal tiene por costumbre ensuciar mi nombre, más allá de cometer un error y tener que hacerme cargo. Cuando el juez Zarategui me dejó ir a Mar del Plata y después me notificaron de la audiencia, viene un día antes para no llegar tarde», recordó.
«Después cuando me dieron la domiciliaria mi hermana me consiguió una casa a una cuadra del puerto para que yo pudiera trabajar. No quería mi familia pasara necesidad a causa de mis actos», argumentó.
«No es verdad que yo puse de tutor al dueño de la casa, que había fallecido. Y sí hubo actos de mala fue, como la amenaza a la hermana del difunto para que no me alquilara más porque sino la iban a dejar sin trabajo», replicó.


