El gobierno chileno confirmó que no modificará el cronograma de reducción de la jornada laboral, pero estudia cambios en la implementación para mejorar la flexibilidad. Empresarios apoyan la medida, mientras sindicatos advierten riesgos de precarización.
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A menos de un mes de la entrada en vigencia de una nueva etapa de la Ley de 40 Horas, el gobierno de Chile ratificó que la reducción de la jornada laboral continuará según lo previsto, aunque anticipó ajustes en su implementación para otorgar mayor flexibilidad a trabajadores y empleadores.
El subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, aseguró que desde abril la jornada pasará de 44 a 42 horas semanales y que en 2028 se alcanzará el objetivo final de 40 horas. “No hay ningún cambio en ese cronograma”, enfatizó, al tiempo que aclaró que las modificaciones apuntan a perfeccionar la aplicación de la normativa sin alterar los derechos laborales.
Entre los aspectos que el Ejecutivo busca revisar se encuentran la denominada “banda horaria”, el artículo que regula a los trabajadores sin horario fijo y el tiempo destinado a la colación. Según explicó Rosende, el objetivo es mejorar la distribución de las horas laborales y facilitar acuerdos dentro de las empresas, evitando interpretaciones restrictivas por parte de la Dirección del Trabajo.
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En el caso de la banda horaria, que permite a padres o cuidadores ajustar su jornada dentro de un margen de una hora, el gobierno considera que su aplicación actual presenta trabas. “Existen acuerdos internos que se ven limitados por interpretaciones que hoy funcionan como una piedra de tope”, sostuvo el funcionario.
Respecto al tiempo de colación, la discusión gira en torno a cómo se contabiliza dentro de la nueva estructura laboral, con el objetivo de evitar que se traduzca en una reducción adicional de la jornada más allá del espíritu original de la ley.
Las declaraciones del subsecretario generaron rápidas reacciones en distintos sectores. Desde el ámbito empresarial, el presidente de la Cámara Minera de Chile, Manuel Viera, remarcó que la hora de colación debe mantenerse como un “derecho irrenunciable” de los trabajadores.
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En la misma línea, el ex titular de la Confederación de la Producción y del Comercio, Juan Sutil, valoró la posibilidad de introducir mayor flexibilidad, al considerar que esto permitirá acuerdos más adaptados a las necesidades de cada empresa y trabajador, además de mejorar la competitividad.
Sin embargo, desde el sindicalismo surgieron críticas. El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, José Manuel Díaz, advirtió que ampliar los márgenes de flexibilidad sin suficientes resguardos podría derivar en condiciones laborales más precarias y debilitar las relaciones laborales.
El debate reabre la discusión sobre el equilibrio entre productividad, derechos laborales y adaptación del mercado de trabajo, en un contexto donde Chile avanza progresivamente hacia una jornada más reducida, pero enfrenta el desafío de implementarla sin generar tensiones entre los distintos actores del mundo laboral.
Fuente y foto: Infobae


