Foto: Gerardo Carnero / Getty Images
China da un paso decisivo en la industria energética global. Empresas como CATL, el mayor fabricante de baterías para vehículos eléctricos del mundo, anunciaron el inicio de la producción masiva de baterías de sodio durante 2026, tras confirmar que resolvieron los principales obstáculos técnicos que frenaban su fabricación a gran escala.
La diferencia clave está en las materias primas. A diferencia del litio, el sodio es extremadamente abundante y puede obtenerse de fuentes tan accesibles como la sal común o el agua marina. Eso reduce la dependencia de minerales estratégicos concentrados en pocos países y ofrece una alternativa más estable frente a la alta volatilidad de precios que viene registrando el litio en los últimos años.
Las ventajas no se limitan al costo. Las baterías de sodio desarrolladas por empresas chinas también presentan un mejor desempeño en temperaturas extremas y menores riesgos de incendio respecto a algunas baterías de litio tradicionales. CATL asegura que sus nuevas celdas pueden conservar cerca del 90% de su capacidad incluso a -40°C, un dato especialmente relevante para mercados fríos y para el transporte pesado.
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El avance ya salió de los laboratorios. En febrero de 2026, CHANGAN Automobile y CATL presentaron el primer vehículo eléctrico de producción masiva equipado con baterías de sodio, lo que marca un punto de inflexión concreto para la industria automotriz. El hito confirma que la tecnología dejó de ser una promesa y empieza a convertirse en realidad comercial.
Al mismo tiempo, China comenzó a cerrar contratos de gran escala para sistemas de almacenamiento energético basados en esta tecnología, con acuerdos que abarcan decenas de gigavatios-hora. La apuesta no es solo para autos eléctricos, sino para toda la cadena de la transición energética.
El movimiento tiene un trasfondo geopolítico claro. Mientras gran parte del mundo seguía enfocada en el litio, China avanzó en paralelo en otra dirección y hoy está a punto de escalar una tecnología que puede reducir su dependencia de cadenas de suministro vulnerables, al mismo tiempo que consolida su liderazgo en la industria de baterías a nivel global.
Si el país logra escalar la producción al ritmo que promete, el dominio del litio sobre la transición energética mundial podría dejar de ser absoluto mucho antes de lo que la industria esperaba.
Con la información de Diariouno


