El tipo de calzado que utiliza una persona puede tener un impacto directo en la salud de las articulaciones y en la aparición de dolores en rodillas, caderas y espalda. Especialistas citados por distintos estudios y publicaciones médicas sostienen que los pies y los tobillos funcionan como la base del sistema de movimiento del cuerpo, por lo que cualquier alteración en esa estructura puede generar compensaciones en otras zonas.
Según fisioterapeutas consultados por medios especializados, la debilidad o falta de estabilidad en los tobillos puede provocar que las rodillas roten hacia adentro y modificar la biomecánica natural de la marcha. Esa alteración puede trasladar tensiones hacia las caderas y la columna lumbar, favoreciendo la aparición de molestias crónicas y lesiones.
Los expertos explican que un calzado inadecuado puede limitar el movimiento natural del pie, afectar el equilibrio y aumentar la carga sobre determinadas articulaciones. Por ese motivo recomiendan elegir zapatos con una base estable, una puntera amplia, buena tracción y sistemas de ajuste que permitan sostener correctamente el pie durante la caminata.
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Además, remarcan que no existe un único modelo ideal para todas las personas. La elección del calzado debe adaptarse a las características físicas, antecedentes de lesiones y actividades cotidianas de cada usuario. Incluso aconsejan alternar distintos tipos de zapatillas para evitar cargas repetitivas sobre las mismas estructuras musculares y articulares.
Los especialistas también destacan que el uso de plantillas o soportes ortopédicos puede ayudar en algunos casos, aunque advierten que no reemplazan el fortalecimiento muscular ni el entrenamiento de la estabilidad. Mantener tobillos fuertes y mejorar la movilidad general del cuerpo continúa siendo una de las estrategias más eficaces para prevenir dolores y lesiones.
La evidencia reciente señala además que hábitos como caminar regularmente, realizar ejercicios de equilibrio y fortalecer piernas, glúteos y caderas pueden reducir significativamente el riesgo de dolor lumbar y mejorar la postura corporal. Por eso, los especialistas coinciden en que la combinación entre actividad física y un calzado adecuado resulta clave para proteger la salud musculoesquelética.
Fuente: Infobae.


