La recaudación tributaria registró en julio un rebote del 1% real interanual, luego de varios meses de retrocesos, impulsada principalmente por el pago del impuesto a las Ganancias de personas humanas. El resultado estuvo condicionado por un cambio en el calendario de vencimientos, ya que este año el pago se realizó en julio mientras que en 2025 había ocurrido en junio.
El alivio permitió mejorar los números del fisco, aunque se trató de un efecto puntual. Según los cálculos del mercado, sin el impacto extraordinario de Ganancias la recaudación habría mostrado una caída cercana al 3,2% real interanual durante el mes pasado.
Uno de los datos positivos llegó por el desempeño del IVA DGI, un indicador vinculado al consumo, que mostró una mejora real del 5,7%. Sin embargo, otros tributos relacionados con la actividad económica tuvieron resultados negativos, reflejando todavía la debilidad del nivel de producción e inversión.
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La caída de los ingresos fiscales durante el primer semestre fue uno de los factores que explicó el incumplimiento de la meta fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional. El Gobierno debía alcanzar un superávit primario de $6,8 billones entre enero y junio, pero cerró ese período con un resultado positivo de $6,2 billones.
De cara al cierre del año, el cumplimiento de los objetivos fiscales continúa siendo un desafío. El FMI estableció una meta de superávit primario de $16,8 billones para 2026, mientras analistas advierten que el Gobierno deberá profundizar el ajuste del gasto para compensar una posible baja real de los ingresos tributarios.
Entre los principales retrocesos de julio se destacaron el impuesto al cheque, que cayó 11,2% real interanual; los derechos de importación, con una baja del 26,9%; la seguridad social, que descendió 3,2%; y las retenciones, que disminuyeron 22,9% por las reducciones aplicadas por el Gobierno.
Fuente: Baenegocios.


