El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, calificó como una “decisión correcta” el giro de Canadá hacia una nueva política de acercamiento a Pekín, pese a las críticas y advertencias provenientes de Estados Unidos. El funcionario realizó estas declaraciones tras reunirse con su homóloga canadiense, Anita Anand, en los márgenes de la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Según el comunicado oficial del Ministerio de Exteriores chino, Wang destacó los “resultados fructíferos” de la reciente visita del primer ministro canadiense, Mark Carney, a Pekín. De ese viaje surgió un consenso para construir un “nuevo tipo de asociación estratégica”, con la intención de reiniciar intercambios y cooperación en múltiples áreas y “eliminar interferencias” en las relaciones bilaterales.
Entre los acuerdos anunciados, Canadá permitirá la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos al año con un arancel del 6,1 %, muy por debajo del 100 % previo. A su vez, China reducirá los gravámenes a la colza canadiense del 84 % al 15 % y eliminará tasas a productos como guisantes, langostas y cangrejos. Ottawa también se comprometió a revisar medidas unilaterales aplicadas a acero, aluminio e inversiones vinculadas a empresas chinas.
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El acercamiento generó tensiones con el presidente estadounidense, Donald Trump, quien amenazó con nuevos aranceles y advirtió que un eventual acuerdo de libre comercio con China —negado por Ottawa— podría perjudicar gravemente a Canadá. Las declaraciones reflejan la sensibilidad estratégica de Washington ante cualquier reconfiguración comercial en América del Norte.
El restablecimiento de vínculos se produce tras años de fricciones iniciadas en 2018 con la detención en Canadá de Meng Wanzhou, directiva de Huawei, a pedido de Estados Unidos. En respuesta, Pekín arrestó a los canadienses Michael Kovrig y Michael Spavor e impuso sanciones comerciales. Aunque la liberación de los implicados en 2021 alivió tensiones, en 2023 volvieron los roces por denuncias de injerencia electoral y la expulsión de un diplomático chino.
En este nuevo escenario, Ottawa busca diversificar sus relaciones económicas en un contexto global marcado por disputas comerciales y competencia geopolítica creciente. Pekín, por su parte, interpreta el gesto canadiense como una oportunidad para estabilizar y profundizar la cooperación bilateral, en medio de una reconfiguración más amplia del equilibrio internacional.
Fuente: DW.
Imagen: Sven Hoppe/dpa/picture alliance.


