La tensión diplomática entre China y Japón sumó un nuevo capítulo luego de que, según una fuente gubernamental citada por la agencia Kyodo, Pekín informara a Tokio que volverá a suspender la importación de mariscos japoneses. La medida llega apenas diez días después de que China levantara parcialmente el veto impuesto en 2023, permitiendo la reanudación de exportaciones el 7 de noviembre.
El conflicto entre ambos países se había agravado en agosto de 2023, cuando Japón inició el vertido al océano de agua tratada y contaminada proveniente de la central nuclear de Fukushima, dañada en 2011 tras el terremoto y posterior tsunami. China respondió entonces con un bloqueo total a los productos del mar japoneses, citando riesgos sanitarios.
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Aunque la reanudación parcial de las compras había sido interpretada como un gesto de distensión, el nuevo freno refleja que las tensiones persisten. Pekín aún no confirmó oficialmente la decisión, pero la filtración se produjo en un contexto marcado por declaraciones recientes de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre una posible intervención de Japón ante un conflicto militar en torno a Taiwán.
La reacción china, según analistas consultados por medios locales, funcionaría como una señal política más que comercial. En los últimos meses, China endureció su postura ante cualquier pronunciamiento internacional relacionado con la isla, cuya soberanía reclama desde hace décadas.
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La medida genera incertidumbre en el sector pesquero japonés, que había visto en la reapertura parcial un alivio económico tras dos años de restricciones. Mientras tanto, ambos países mantienen un vínculo comercial profundo pero atravesado por episodios recurrentes de fricción geopolítica en el Indo-Pacífico.
Fuente: DW.


