Un combate entre dos grupos disidentes de la antigua guerrilla de las FARC dejó al menos 27 muertos en el departamento colombiano de Guaviare, una región clave para la producción y el tráfico de cocaína. El enfrentamiento ocurrió este fin de semana y fue confirmado por autoridades militares, que señalaron que se trata de una de las peores disputas armadas registradas en la zona en los últimos meses.
Según el Ejército, los choques involucraron a combatientes bajo el mando de Iván Mordisco, el criminal más buscado del país, y a la facción liderada por alias “Calarcá”. Ambos grupos rechazaron el acuerdo de paz firmado en 2016 y mantienen una guerra abierta por el control territorial y las rentas ilegales vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.
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Las fuerzas armadas indicaron que la principal motivación del enfrentamiento es la disputa por corredores estratégicos utilizados para el traslado de droga. Tras el desarme de las FARC, el vacío de poder en varias regiones rurales derivó en una fragmentación violenta, con facciones que buscan imponer su dominio mediante ataques armados.
Iván Mordisco había participado durante un año en negociaciones de paz con el gobierno del presidente Gustavo Petro, pero se retiró de la mesa en 2024 y desde entonces intensificó las acciones contra civiles y fuerzas de seguridad. En tanto, el grupo de Calarcá mantiene diálogos intermitentes con el Ejecutivo, actualmente estancados tras denuncias de infiltración en estructuras estatales.
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El conflicto armado colombiano, activo desde hace más de seis décadas, dejó más de 450.000 muertos y millones de desplazados. Pese a los esfuerzos del actual gobierno por avanzar en una “paz total”, la persistencia de economías ilegales y la fragmentación de los grupos armados siguen alimentando una violencia que golpea con fuerza a las regiones más vulnerables del país.
Fuente: DW.


