Un estudio liderado por investigadoras del CENPAT-CONICET documentó el impacto de la marea roja en el Golfo Nuevo durante la primavera de 2022, evidenciando cómo las toxinas se trasladaron desde microorganismos hasta depredadores tope como ballenas francas australes y lobos marinos.
El evento estuvo asociado a una intensa floración algal nociva, dominada por dinoflagelados del complejo Alexandrium, que generaron toxinas paralizantes. Durante ese período se registró la muerte de 30 ballenas y un episodio de mortalidad en lobos marinos, lo que encendió las alertas científicas.
La investigación analizó la transferencia trófica de estas toxinas a lo largo de la cadena alimentaria, desde el fitoplancton hasta los mamíferos marinos. Uno de los hallazgos centrales fue que el mesozooplancton actuó como un vector clave, facilitando el paso de las toxinas hacia niveles superiores.
Además, se detectaron toxinas en muestras fecales de ballenas vivas, lo que evidencia una exposición subletal incluso en ejemplares que sobrevivieron al evento. En paralelo, el estudio documentó por primera vez en la región la transferencia materna de toxinas en lobos marinos, al encontrarse presencia de estas sustancias en fetos de hembras preñadas.
El impacto no se limitó a la fauna: durante el mismo período, cerca del 10% de la población de Puerto Pirámides consultó en centros de salud por síntomas gastrointestinales, en coincidencia con la floración, lo que plantea posibles implicancias para la salud pública.
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Las científicas destacaron que el trabajo aporta evidencia poco frecuente sobre cómo las toxinas se desplazan en un ecosistema marino casi en tiempo real, y subrayaron la necesidad de monitoreo constante e interdisciplinario ante la posibilidad de que estos eventos se vuelvan más frecuentes e intensos.
Con información de CONICET – CENPAT



