Los Demócratas de Suecia (SD), liderados por Jimmie Åkesson, sufrieron su primer retroceso en una elección legislativa desde su ingreso al Parlamento en 2010. El partido obtuvo alrededor del 17,5% de los votos, frente al 20,5% de 2022, en unos comicios que terminaron con una estrecha victoria del bloque de centroizquierda.
Åkesson atribuyó parte de la caída a la movilización electoral de otros sectores de la derecha y también apuntó contra la inmigración. En una conferencia de prensa, sostuvo que el Partido de Izquierda y los socialdemócratas habían logrado movilizar “votos islamistas”, una explicación que forma parte del argumento del dirigente sobre el resultado.
El retroceso del SD se produjo mientras el bloque de oposición encabezado por la socialdemócrata Magdalena Andersson obtuvo 176 bancas en el Riksdag, frente a las 173 del bloque de derecha. El primer ministro saliente, Ulf Kristersson, presentó su renuncia después de la derrota de su coalición.
MIRÁ TAMBIÉN: UEFA y Concacaf pidieron a FIFA repartir al menos US$10 millones por federación
Los resultados también mostraron un cambio en el comportamiento electoral de zonas con una elevada presencia de población inmigrante. Un análisis citado por Reuters indicó que el apoyo al bloque de centroizquierda aumentó especialmente en distritos urbanos multiculturales, mientras que en Rinkeby, un suburbio de Estocolmo con una importante población de origen somalí, ese espacio obtuvo cerca del 94% de los votos.
Politólogos consultados por medios internacionales plantearon otras posibles explicaciones para la caída del SD, entre ellas el temor de algunos votantes a que el partido ingresara al Gobierno y el rechazo a algunas de sus propuestas en materia migratoria. Reuters también señaló que dirigentes del propio partido reconocieron que iniciativas como la prohibición propuesta para determinados atuendos islámicos pudieron movilizar a votantes opositores.
El resultado deja al SD ante un escenario diferente al de 2022, cuando alcanzó cerca de una quinta parte de los votos y se convirtió en una pieza central del bloque de derecha. Åkesson, sin embargo, sostuvo que su partido mantiene un proyecto de largo plazo y afirmó que apenas está “a la mitad de un maratón”.


