Foto: Yamil Regules.
La Municipalidad de Neuquén colocó este martes una «baldosa de la memoria» para recordar a Alicia Pifarré, detenida desaparecida en junio de 1976 en la capital provincial.
El acto se realizó en una vereda del centro de la ciudad, en cercanías de donde fue secuestrada Pifarré, el 9 de junio de 1976, y cuyo caso es investigado en el juicio «Escuelita VII» que actualmente se lleva adelante en Neuquén.
En la actividad, el subsecretario de Derechos Humanos, Diversidad y Pluralismo Cultural, Fabio Bringas, remarcó que el homenaje se inscribe en el «compromiso para consolidar la memoria colectiva desde el municipio».
«Neuquén es la Capital de los Derechos Humanos y trabajamos para que continúe siéndolo. Por eso vamos a seguir colocando todas las baldosas que nos faltan», indicó el funcionario municipal.
Familiares de Alicia Pifarré agradecieron el homenaje y las acciones que se realizan para mantener viva la memoria.
Por su lado, la presidenta de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén (APDH), Sara Mansilla, expresó que «Alicia Pifarré fue secuestrada por un sangriento golpe militar, donde quedó demostrado que se instaló el terrorismo de estado y un plan sistemático de desaparición de personas».
«Alicia era un ángel, le dolía la pobreza y luchaba por un mundo mejor, por eso la esperaron agazapados para llevársela», agregó la dirigente de derechos humanos.
Alicia Pifarré fue secuestrada en Neuquén cuando tenía 23 años de edad a pocas cuadras de su casa, y por testimonios de sobrevivientes, se supo que la trasladaron al Centro Clandestino de Detención «La Escuelita» de Bahía Blanca, desde donde desapareció.
Era docente, estudió arte dramático en la Escuela de Bellas Artes de Neuquén e integró el reconocido grupo de teatro «Génesis».


