Colombia atraviesa su peor brote de fiebre amarilla en más de veinte años. El presidente Gustavo Petro declaró el estado de emergencia sanitaria y económica luego de confirmarse 34 muertes y 74 contagios, según cifras del Ministerio de Salud. La propagación del virus, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, preocupa por su rápida expansión más allá de las zonas habituales.
El ministro de Salud, Guillermo Alfonso, advirtió que el cambio climático y la deforestación ilegal están favoreciendo la proliferación de mosquitos, lo que ha permitido que el virus alcance regiones no consideradas de riesgo, como Tolima, donde el número de focos detectados pasó de 4 a 22 en menos de un año. El Catatumbo, el Chocó y la región amazónica también presentan alta incidencia.
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Ante la situación, el gobierno desplegó un operativo sanitario con más de 80.000 trabajadores del sector salud. La prioridad es la vacunación masiva, incluyendo a niños desde los 9 meses y adultos mayores. Según el ministro, ya fueron inmunizadas casi 8.000 personas mayores de 70 años y se dispone de suficientes dosis para ampliar la cobertura.
La fiebre amarilla es una enfermedad viral hemorrágica con una mortalidad que puede alcanzar el 75 % en brotes epidémicos si no se trata a tiempo. Afecta principalmente a personas no vacunadas y puede generar complicaciones graves como insuficiencia renal y hemorragias. Por eso, además de la vacunación, se recomienda eliminar criaderos de mosquitos y protegerse de sus picaduras.
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En respuesta al brote, Colombia exigirá certificado de vacunación para todos los viajeros que entren o salgan del país. En tanto, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. elevó a nivel 2 la alerta sanitaria en Sudamérica, exhortando a los turistas a inmunizarse antes de viajar.
Fuente: RFI.
Foto: LA NACIÓN.


