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La fiebre por los alimentos “high protein” crece en todo el mundo, pero especialistas advierten que el consumo ideal depende de factores como la edad, la actividad física y el estado de salud.
Las proteínas se convirtieron en protagonistas de la alimentación moderna. Desde yogures hasta barras de cereal y suplementos, cada vez más productos destacan su contenido proteico como sinónimo de vida saludable. Sin embargo, especialistas en nutrición y estudios recientes advierten que no todas las personas necesitan consumir grandes cantidades y que el exceso de marketing puede generar confusión.
El auge de las dietas altas en proteínas surgió principalmente a partir de investigaciones vinculadas al desarrollo muscular. Diversos estudios concluyeron que quienes buscan aumentar masa muscular pueden obtener buenos resultados con una ingesta cercana a 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal. No obstante, esa recomendación está enfocada en objetivos específicos y no necesariamente en la población general.
Los expertos remarcan que el concepto de “cantidad suficiente” depende de múltiples factores. La edad, el nivel de actividad física, el estado de salud y hasta si una persona está en déficit o superávit calórico influyen directamente en las necesidades diarias. Según las recomendaciones generales, una persona promedio requiere alrededor de 0,8 gramos de proteína por kilo de peso corporal para mantener sus funciones básicas.
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Además, distintos trabajos científicos analizaron la relación entre proteínas y longevidad. Algunos estudios en animales sugieren que una menor ingesta calórica y proteica podría extender la vida útil, aunque los especialistas aclaran que esos resultados no pueden trasladarse de manera directa a humanos. También explican que reducir demasiado las proteínas podría afectar procesos clave del organismo, como la regeneración celular y el sistema inmunológico.
Otro de los puntos centrales del debate tiene que ver con la calidad de las proteínas consumidas. Los especialistas advierten que un alimento “alto en proteínas” no siempre es saludable. “La calidad importa”, remarcan, al señalar que no es lo mismo obtener proteínas de huevos, lácteos o legumbres que de productos ultraprocesados, embutidos o snacks industrializados cargados de grasas y azúcares.
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En paralelo, las proteínas cumplen un rol importante en la sensación de saciedad, algo que puede ayudar en planes para bajar de peso o reducir el consumo de comida chatarra. Sin embargo, nutricionistas sostienen que ningún alimento por sí solo resuelve problemas de salud vinculados al sedentarismo, la falta de sueño o una mala alimentación general.
Finalmente, los especialistas coinciden en que el foco no debería estar únicamente en sumar proteínas, sino en mantener una alimentación equilibrada y adaptada a cada persona. La actividad física regular, el descanso y la calidad nutricional global continúan siendo factores fundamentales para la salud y el bienestar.
Con información de WIRED.


