Cada semana, miles de personas descubren consumos no autorizados en sus cuentas bancarias. En muchos casos, se trata de la clonación de tarjetas, un fraude veloz y difícil de detectar.
Este delito consiste en copiar los datos de la banda magnética o chip mediante dispositivos conocidos como skimmers. Los delincuentes los colocan en cajeros automáticos, terminales de pago o surtidores de gasolina sin que la víctima lo note.
Además del clonador, los estafadores suelen instalar cámaras ocultas o teclados falsos para obtener el PIN del usuario. Luego, utilizan esa información para hacer compras o transferencias sin autorización.
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Aunque los bancos implementaron tecnologías como chips EMV y tokenización, el fraude persiste en sitios donde aún se usa banda magnética o equipos obsoletos.
Para evitar ser víctima, las autoridades recomiendan cubrir el teclado al digitar el PIN, revisar movimientos bancarios con frecuencia y evitar cajeros sin vigilancia. También es clave activar alertas por transacciones y no compartir datos financieros en sitios no seguros.
Fuente: Infobae.


