Una investigación longitudinal con 465 niños siguió su desarrollo hasta los 18 años y encontró que el apoyo y la confianza en la primera infancia se asocian con una respuesta cerebral más favorable ante las recompensas.
Una nueva investigación encontró que la crianza positiva durante los primeros años de vida podría relacionarse con una mejor capacidad del cerebro para procesar las recompensas, un indicador neuronal asociado con la capacidad de disfrutar y con trastornos como la depresión. El estudio fue publicado en la revista Communications Psychology.
La investigación, liderada por Kaylin Hill, científica del Departamento de Psicología de la Universidad de Notre Dame, siguió a 465 niños desde los 3 años hasta los 18, midiendo en distintas etapas su actividad cerebral ante situaciones de recompensa mediante electroencefalograma (EEG). El indicador utilizado fue el reward positivity (RewP), una señal neurofisiológica que mide la respuesta del cerebro ante resultados favorables.
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Los resultados mostraron que los participantes cuyas madres ofrecieron mayor apoyo, confianza y orientación cuando tenían 3 años presentaron una respuesta cerebral más elevada ante las ganancias y un incremento más pronunciado de esa actividad durante el desarrollo. “Cuanto más positivas eran las conductas parentales a los 3 años, mayor parecía ser la respuesta de recompensa del cerebro durante la adolescencia”, explicó Hill. “Parece que experimentar una crianza positiva ayuda a facilitar el procesamiento de la recompensa, lo cual es importante para promover la salud física y mental”.
En contraste, quienes experimentaron interacciones hostiles o intrusivas podrían presentar una respuesta menos intensa ante los resultados positivos, lo que podría relacionarse con dificultades para experimentar placer, motivación y satisfacción. Los autores aclaran que los resultados no permiten concluir que la crianza determine por sí sola estas capacidades.
Con información Wired.


