El fiscal Martín Cárcamo confirmó que se realizarán pruebas de ADN y balística para determinar el rol del mayor involucrado en el crimen.
La investigación por el asesinato del comerciante Wilder Salazar en Comodoro Rivadavia avanza sobre ejes técnicos fundamentales. El fiscal Martín Cárcamo precisó que el proceso se encuentra a la espera de peritajes balísticos y de ADN sobre el arma secuestrada, con el objetivo de confirmar científicamente la participación de los dos sospechosos identificados en el hecho.
Según la reconstrucción fiscal, el ataque ocurrió tras una discusión previa por una operación fallida con una billetera virtual. Los agresores regresaron al local y, a corta distancia, se efectuó un disparo que terminó con la vida de Salazar. Respecto a los tiempos procesales, Cárcamo señaló: «Estimamos que en el término de 3 meses, probablemente podamos tener ya la tarea pendiente agotada y estar reformulando la imputación en concreto y con la totalidad de la evidencia».
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En cuanto a los implicados, la justicia determinó que un menor no punible habría sido el autor del disparo, por lo que ya interviene el Servicio de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes bajo la Ley 321. Por su parte, el adulto involucrado permanece a derecho y ha designado defensa particular, aunque su situación procesal podría agravarse tras el análisis de las prendas de vestir y los registros fílmicos obtenidos en los allanamientos.
La calificación legal provisoria para el mayor de edad es la de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Si bien actualmente se lo considera partícipe necesario, el fiscal no descarta que las nuevas pruebas puedan colocarlo en una posición de autoría, dependiendo de la conducta desplegada que se logre individualizar en las pericias complementarias.
Con información del MPF.


