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Patagonia

Condenaron a 31 años a un hombre por abusar y provocar la muerte de una beba

Lo resolvió la Justicia de Lamarque. La víctima tenía 3 años y los reiterados abusos, torturas y el abandono que sufrió le provocaron la muerte el año pasado. La madre también fue condenada.

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Este miércoles, la Justicia de Lamarque, en la vecina Río Negro; condenó a la pena de 31 años y medio de prisión a Marcos Nicolás González por abusos sexuales cometidos contra una beba que, a causa de los mismos, falleció en febrero del año pasado, cuando tenía 3 años.

La Justicia declaró culpable al hombre por los delitos de “lesiones leves calificadas por violencia de género, reiteradas en un número indeterminado de veces; abuso sexual gravemente ultrajante, reiterado, doblemente calificado por el vínculo y por la convivencia preexistente”.

Los cargos incluyeron también “corrupción de menores agravada por la edad de la víctima y por ser el autor persona conviviente y guardador; desobediencia a una orden judicial y abandono de persona seguida de muerte”.

González es la expareja de la madre de la víctima, Janet Neira, quien también fue condenada en junio de este año a 24 años y 7 meses de prisión por “conocimiento sin oposición” y por “prestar colaboración” en los hechos.

De acuerdo a la investigación, el 1º de febrero del año pasado la beba ingresó a la guardia del Hospital de Lamarque y por la gravedad de su estado físico, la derivaron a un sanatorio de General Roca, donde falleció tres días después.

El juicio contra el abusador lo llevó a cabo el tribunal integrado por los jueces Laura Pérez, Oscar Gatti y Verónica Rodríguez, quienes consideraron como agravantes los variados mecanismos de producción” de las lesiones que presentaba la víctima, la distribución de esas heridas prácticamente en todo su cuerpo y los “actos vejatorios y humillantes” que rodeaban a aquellos golpes.

También evaluaron “como dato insoslayable los 3 años de edad de la víctima, totalmente vulnerable y dependiente”.

Asimismo computaron “el dominio de la situación que detentaba González en todo momento, la utilización de objetos para incrementar el poder de agresividad, el temor paralizante que le generaba a la víctima y la forma en la que inducía a la madre de la niña para que avalara los hechos”.

El Tribunal señaló que el condenado utilizaba “el marco de confianza generado hacia la madre para ejercer un claro poder sobre los niños, generando un total aislamiento del grupo familiar, evitando cualquier posibilidad de pedir auxilio y amedrentando a las personas que intentaron defender a la niña en las semanas previas a su muerte”.

En ese sentido, se consideró como agravante “la agresividad sistemática durante los meses de convivencia del imputado con la niña, la escalada de violencia y el sufrimiento sostenido que produjo”.

Los magistrados consideraron que “la vida de la víctima fue razonablemente normal hasta la aparición de González en octubre de 2018, lo que implicó un cambio negativo y la instalación de conductas perversas en la vida de todos los integrantes del grupo familiar”.

“Es un hombre que tiene las herramientas necesarias para valorar lo disvalioso de su conducta, presenta una personalidad agresiva, violenta y mantuvo una clara actitud de indiferencia ante los médicos que le informaron la gravedad irreversible que presentaba la niña cuando fue internada en Roca”, remarcaron los jueces.

Luego de la lectura de la condena, la Defensa anticipó que apelará la decisión, por lo que el fallo no está firme, y González mientras tanto permanecerá cumpliendo prisión preventiva en el Establecimiento de Ejecución Penal Nº 1 de Viedma.

Fuente: rionegro.com / Télam