Un nuevo consenso médico entre las principales sociedades científicas de Argentina redefine lo que se entiende por presión arterial normal.
La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), la Sociedad Argentina de Cardiología y la Federación Argentina de Cardiología acordaron que los valores óptimos deben ser inferiores a 130/80 mmHg. Esta actualización tiene como objetivo frenar una de las principales causas de muerte en el país: la hipertensión no controlada.
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Hasta ahora, se consideraba “normal” un valor de hasta 140/90 mmHg. Con esta revisión, se establece que entre 130/80 y 140/90 existe un rango limítrofe que requiere atención médica aunque no necesariamente tratamiento farmacológico. El foco estará puesto en cambios en el estilo de vida como reducción de sal, actividad física, control del estrés y dieta saludable.
En Argentina, entre el 35% y el 40% de la población adulta vive con hipertensión, aunque el 60% de ellos lo desconoce. Solo uno de cada cinco hipertensos logra mantener su presión bajo control, lo que deriva en consecuencias graves como infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV), insuficiencia renal y muerte prematura. El nuevo consenso apunta a mejorar esta alarmante estadística.
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El doctor Pablo Rodríguez, presidente de la SAHA, explicó que el acuerdo sigue la línea de guías internacionales y tiene un impacto potencial enorme: reducir en un 15% los infartos y hasta un 18% los ACV. “Es un paso clave para la salud pública. Cuanto más baja y controlada sea la presión dentro de un rango seguro, menos sufrirá el sistema cardiovascular”, señaló.
El documento será publicado próximamente en una revista científica y marca un hito al unificar criterios entre las tres sociedades médicas más importantes del país en relación con la hipertensión. Además de una guía clínica, se espera que esta medida impulse campañas de concientización y más controles en la población general.
Fuente: La Nación.


