El líder norcoreano, Kim Jong-un, podría utilizar esta reunión para delinear su postura ante el inminente regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, quien asumirá el cargo el próximo 20 de enero. Ambos líderes celebraron tres cumbres entre 2018 y 2019, marcadas por tensiones y desacuerdos en temas nucleares.
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El plenario de diciembre es una tradición que Kim ha aprovechado para fijar prioridades diplomáticas y estratégicas. En la edición del año pasado, enfatizó la hostilidad hacia Corea del Sur y rechazó cualquier intención de reconciliación, un enfoque que ha condicionado la situación en la península coreana durante 2024.
Analistas creen que Kim podría enviar un mensaje a Trump durante esta reunión, aunque el líder norcoreano ha expresado recientemente su desconfianza hacia Washington. Según Kim, las negociaciones previas demostraron que Estados Unidos no tiene voluntad de coexistir con su régimen.
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Las conversaciones entre ambos líderes fracasaron en su última cumbre en Hanói, cuando Trump consideró insuficiente la oferta de desarme nuclear presentada por Pyongyang. Este desencuentro sigue marcando las relaciones entre ambos países y alimenta la incertidumbre sobre futuros encuentros.
La cita en diciembre podría ser clave para observar cómo Corea del Norte plantea su estrategia frente a la nueva administración estadounidense, en un contexto de creciente tensión en la región.
Fuente: DW.


