Alemania ingresó este miércoles en un nuevo confinamiento parcial por el coronavirus en medio de la preocupación por la propagación del virus y tras alcanzar un récord en el número de muertes durante las últimas 24 horas.
Un total de 952 personas murieron en el último día y se registraron 27.728 nuevos contagios de coronavirus, según el instituto Robert Koch, el organismo de vigilancia sanitaria de Alemania.
La cifra de contagios es cercana a los casi 30.000 casos del viernes pasado y la de muertes supera en más de un 50% al récord anterior, de casi 600, registrado también el viernes.
Como ocurre en otros países europeos y ante la disparada en la curva de contagios, Alemania decidió ampliar las restricciones de viaje antes de Navidad.
Los alemanes volvieron hoy al confinamiento parcial que ya se aplicó durante varias semanas en la primavera boreal, entre marzo y junio, con el cierre de las escuelas y de los comercios no esenciales.
Hasta al menos el 10 de enero, las autoridades aplicarán el principio de «nos quedamos en casa» en todo el país, según el texto de la resolución adoptada el domingo tras una reunión de crisis entre la canciller Angela Merkel y los líderes de los 16 estados regionales.
Según el documento, los contactos sociales estarán muy restringidos del 24 al 26 de diciembre y las reuniones solo estarán autorizadas entre familiares muy cercanos.
Las celebraciones de Año Nuevo también se reducirán al mínimo y se prohibirá la venta de fuegos artificiales y las reuniones, medidas que tiene por objeto evitar la congestión del sistema hospitalario.
En Berlín, la capital, la tasa de ocupación de los servicios que reciben los casos más graves de Covid-19 ya supera el 88% y, como en otras ciudades, la gente se apresuró para hacer sus compras de Navidad antes de que cerrarán las tiendas.
«La curva (de contagios) es muy mala», advirtió la canciller, quien advirtió que «la vacuna nos ayudará» pero la evolución de la pandemia sigue siendo impredecible.


