Un estudio detectó los niveles de estrés tectónico más altos en mil años en las fallas de San Andrés y San Jacinto. Los científicos identificaron al paso de Cajón como un punto clave.
Los sistemas de fallas de San Andrés y San Jacinto, ubicados en el sur de California, se encuentran en un «estado de carga crítica» al registrar los niveles más altos de tensión tectónica de los últimos 1.000 años. Así lo concluye un estudio de la Universidad de Hawái en Mānoa, que pone el foco en el paso de Cajón, un sitio ubicado a 80 kilómetros del centro de Los Ángeles donde convergen ambas fallas.
Liliane Burkhard, investigadora del Instituto de Geofísica y Planetología de Hawái y autora principal del estudio, señala que los resultados «muestran que los niveles de tensión en múltiples segmentos de la falla se encuentran ahora en o por encima de los valores más altos registrados en el último milenio, y que la región podría ser capaz de sufrir una gran ruptura que abarque ambos sistemas de fallas».

Según la investigación, el paso de Cajón podría funcionar como una especie de «puerta sísmica» que, en algunos casos, bloquearía la propagación de grandes rupturas entre ambas estructuras, mientras que en otros permitiría su avance, involucrando a los dos sistemas en un único evento sísmico. Las conclusiones se desprenden de un modelo informático que simula la forma en que la tensión tectónica se acumula y libera a lo largo de ambos sistemas de fallas, entrenado con datos sísmicos reconstruidos a partir de evidencias geológicas.
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El análisis reveló que los niveles de esfuerzo no son uniformes en toda la zona. En el desierto de Mojave, al norte del paso de Cajón, la tensión aumenta a un ritmo cercano a 1,8 megapascales por siglo, una cifra superior al rango estimado para la zona sur, que oscila entre 1 y 1,5 megapascales por siglo. Para 2025, los investigadores calcularon un esfuerzo de Coulomb de 2,8 megapascales en el segmento Mojave Sur, 1,8 megapascales en el segmento Norte de San Bernardino y 3,6 megapascales en el segmento San Jacinto Bernardino.
Al comparar estos valores con los niveles de tensión observados antes de terremotos del pasado, los científicos encontraron que en varios casos los niveles actuales se encuentran dentro o incluso por encima de esos rangos históricos. Burkhard explicó que «las condiciones que determinan si la ‘compuerta sísmica’ del paso de Cajón se abre o permanece cerrada parecen estar relacionadas con la alineación de los niveles de tensión en los dos sistemas de fallas en el momento de la ruptura. En este momento, con niveles de tensión históricamente altos en toda la región y más de 160 años transcurridos desde la última gran ruptura, el sistema se encuentra en un estado de carga crítica».
El estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research, señala que una ruptura conjunta y simultánea de ambas fallas podría originar un terremoto «más destructivo que un evento asociado a una sola falla», afectando áreas densamente pobladas como Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el valle de Coachella.
Los autores enfatizan que sus hallazgos no permiten predecir cuándo ocurrirá un gran terremoto. «Esto no es una predicción de cuándo ocurrirá un terremoto. Sin embargo, estudios como este representan contribuciones importantes para la investigación nacional y mundial sobre el riesgo sísmico», afirmó Burkhard, agregando que la información es clave para la planificación de infraestructuras y la preparación ante emergencias.
Con información de Wired / Imagen: Mark Rightmire/MediaNews Group


