El número de conductores de autos de aplicación en Argentina se duplicó en los últimos años y pasó de unos 300.000 en 2023 a alrededor de 600.000 en la actualidad, según estimaciones de la Asociación Civil Conductores de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (ACCAURA). El crecimiento se produjo en un contexto de aumento del desempleo y expansión de las plataformas digitales de transporte.
De acuerdo con la entidad, la mayor parte de los nuevos choferes ingresó al sistema por necesidad económica más que por rentabilidad. El perfil cambió de manera significativa: se incorporaron trabajadores que antes pertenecían a sectores de clase media, profesionales sin empleo estable y jubilados, además de un incremento sostenido de mujeres jefas de hogar.
El fenómeno también incluye una expansión del trabajo intensivo: la mayoría de los conductores se desempeña entre 10 y 12 horas diarias para sostener ingresos principales o complementarios. En paralelo, unos 5.000 vehículos son alquilados por choferes que no poseen auto propio, con costos semanales que pueden superar los $400.000.
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En el sector del leasing de vehículos para aplicaciones, los contratos suelen extenderse por 36 meses y exigen pagos semanales elevados, además de condiciones estrictas de uso y rendimiento. Los trabajadores denuncian altos niveles de exigencia, falta de flexibilidad ante enfermedades o vacaciones y fuertes comisiones de las plataformas, que pueden alcanzar hasta el 50% del valor de cada viaje.
Según testimonios recogidos por ACCAURA, los ingresos varían según la cantidad de horas trabajadas y la demanda, pero un conductor puede facturar entre $12.000 y $15.000 por hora en promedio en el AMBA. Para alcanzar ingresos de alrededor de $2 millones mensuales, se requieren jornadas extensas de entre 45 y 50 horas semanales, con fuerte dependencia de los horarios de mayor demanda.
En este contexto, los trabajadores del sector reclaman una mayor regulación, reconocimiento laboral y acceso a derechos básicos como cobertura de seguros, sindicalización y condiciones claras de trabajo. También advierten sobre la falta de control estatal sobre las plataformas y la creciente precarización del empleo en la economía de aplicaciones.
Fuente: Baenegocios.


