El expresidente Jair Bolsonaro enfrenta un refuerzo en su vigilancia judicial mientras se acerca la etapa final de su juicio por intento de golpe de Estado.
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La posibilidad de que el expresidente Jair Bolsonaro intente fugarse de Brasil se intensificó tras el hallazgo de un borrador de solicitud de asilo en Argentina en un teléfono incautado en 2024, sumado a declaraciones de Lindbergh Farias, diputado del PT, quien aseguró tener indicios confiables de un plan de asilo, esta vez en la Embajada de Estados Unidos.
Aunque la defensa de Bolsonaro calificó el borrador como insuficiente para indicar una fuga, el instructor del caso en el Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, determinó reforzar la vigilancia del expresidente ante la inminente etapa final del juicio, que iniciará el 2 de septiembre. Moraes consideró que las medidas actuales de seguridad, incluida la tobillera electrónica que controla los movimientos de Bolsonaro, eran insuficientes, al depender de la señal de las operadoras de telefonía móvil.
El juez solicitó que la Policía Federal despliegue personal dentro de la residencia de Bolsonaro, respetando la privacidad de su familia y vecinos. La propuesta deberá ser evaluada por la Fiscalía antes de regresar al tribunal para su resolución final.
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Bolsonaro enfrenta medidas cautelares desde julio, como la prohibición de usar redes sociales, acercarse a sedes diplomáticas y comunicarse con otros investigados. Tras incumplimientos reiterados, Moraes ordenó un arresto preventivo en agosto para impedir posibles interferencias en el proceso judicial.
El contexto político agrega presión internacional: el expresidente estadounidense Donald Trump, aliado de Bolsonaro, amenazó con sanciones económicas a Brasil si se avanzaba con el juicio. Trump impuso un arancel del 50% a importaciones de café y carne, aunque algunas negociaciones permitieron excluir productos esenciales para la economía brasileña. El lobby de Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, también ha influido en esta presión internacional.
El juicio contra Bolsonaro se relaciona con su intento de golpe de Estado y delitos asociados, en un caso con 37 procesados, incluyendo 25 militares. Tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula da Silva, Bolsonaro no reconoció la derrota, fomentando dudas sobre la legitimidad electoral que culminaron en el asalto a la Plaza de los Tres Poderes en enero de 2023. La Policía Federal documentó los hechos con chats y registros que vinculan al expresidente con los incidentes.
Fuente: France 24
Foto: Archivo


