Flybondi atraviesa una grave crisis operativa en lo que va de 2026. La aerolínea low cost ya canceló 206 vuelos y sumó 346 demoras de más de media hora, afectando a miles de pasajeros en plena temporada alta y generando críticas hacia el gobierno de Javier Milei por su aparente inacción frente a la situación.
La compañía arrastra problemas desde diciembre de 2025, cuando también registró numerosas cancelaciones y retrasos. Según datos del sitio Failbondi, que monitorea el desempeño de aerolíneas en Argentina, la situación no solo persiste sino que se agravó en los primeros días de enero, sumándose reportes de sobreventa de pasajes y retrasos por problemas técnicos en algunas aeronaves.
Fuentes gremiales señalaron que la crisis generó conflictos con pasajeros en ciudades del interior del país, incluso con la intervención de seguridad. En Aeroparque y Ezeiza los inconvenientes fueron menores, gracias a que la empresa implementó un mecanismo de aviso previo a los pasajeros sobre demoras y reprogramaciones.
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La aerolínea, adquirida en 2025 por COC Global Enterprise, fondo estadounidense del empresario Leonardo Scatturice, había anunciado grandes inversiones para incorporar 35 nuevos aviones, pero estas promesas no se cumplieron. El plan presentado ante la Secretaría de Transporte fue considerado insuficiente y no logró mejorar los niveles de puntualidad ni reducir las cancelaciones.
Lo que más llama la atención en el sector aerocomercial es la pasividad del gobierno nacional. A pesar de contar con la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y la Secretaría de Transporte como autoridades regulatorias, no se tomaron medidas efectivas para proteger a los pasajeros afectados y garantizar la operación segura de los vuelos.
Especialistas y gremios advierten que si Flybondi no cumple con su plan operativo, la situación podría agravarse, afectando aún más a los pasajeros y complicando la temporada alta de turismo interno. La crisis pone de relieve la falta de control sobre las aerolíneas low cost y la necesidad de un seguimiento más riguroso de la ANAC.


