La ciudad estadounidense de Salem se convirtió en escenario de la histórica leyenda del tomate, que pasó de ser visto como venenoso a símbolo de orgullo y tradición local.
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Aunque Salem, Massachusetts, es famosa por los juicios de brujas de 1692, otra ciudad llamada Salem, en Nueva Jersey, tiene su propia historia legendaria vinculada a los tomates. Durante siglos, el fruto rojo fue temido en Europa y América, asociado con la llamada “manzana envenenada” debido a intoxicaciones que en realidad se producían por la acidez del tomate al reaccionar con platos de peltre.
El consumo generalizado del tomate en Estados Unidos se consolidó a finales del siglo XIX y principios del XX, impulsado por inmigrantes italianos y la popularización de la pizza. Sin embargo, la leyenda local atribuye su aceptación a Robert Gibbon Johnson, horticultor de Salem, quien supuestamente comió una cesta de tomates en 1820 frente al juzgado de la ciudad, demostrando públicamente que el fruto era seguro.
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Aunque no existen registros históricos que confirmen este acto, la historia fue recogida por el historiador Joseph S. Sickler en 1937 y difundida por varios autores posteriores, convirtiéndose en un emblema de la ciudad. Johnson cultivaba tomates, y su ejemplo pudo haber animado a otros a consumirlos, aunque la popularidad del fruto también se vio favorecida por libros de cocina y recetas en la década de 1830.
Salem celebró durante décadas el Festival del Tomate de Salem, con recreaciones de la hazaña de Johnson y actividades centradas en la fruta, aunque la tradición quedó suspendida tras conocerse que Johnson fue esclavista. Aun así, la ciudad mantiene viva la historia y su vínculo con el tomate, reforzado por la producción histórica de ketchup en la localidad y el cariño de la comunidad por este fruto emblemático.
Fuente: National Geographic
Foto: Archivo


