La ciencia ficción ha inspirado a ingenieros y arquitectos a imaginar un futuro donde la humanidad pueda colonizar otros sistemas estelares. El proyecto más reciente, Chrysalis, es una nave conceptual de 58 kilómetros de largo diseñada para trasladar a 2.400 personas hacia Proxima b, el exoplaneta más cercano con condiciones potencialmente habitables, en un viaje que duraría 400 años.
Chrysalis tendría una estructura cilíndrica y multicapa, con zonas diferenciadas para producción, vida, industria y almacenamiento. Su gravedad artificial se lograría mediante la rotación constante de todo el cilindro, y la mayor parte de los trabajos pesados serían operados por robots. Además, el proyecto plantea un modelo de gobernanza compartido entre humanos y una inteligencia artificial.
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A diferencia de muchas historias de ciencia ficción, no se planea criogenización. La tripulación viviría durante todo el trayecto, pasando varias generaciones a bordo. Para mantener el equilibrio de recursos, los nacimientos estarían estrictamente controlados y se priorizaría el reciclaje, mientras que la energía se obtendría de reactores de fusión nuclear.
La preparación de la tripulación también es clave. Antes del lanzamiento, los participantes se entrenarían, pasando de una generación a otra en condiciones de aislamiento, durante 70 u 80 años en la Antártida. La primera generación serviría como modelo y entrenaría a la segunda y tercera generación, que finalmente viajarían a bordo hacia Proxima Centauri b.
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Sin embargo, Chrysalis sigue siendo un proyecto conceptual dentro del ‘Project Hyperion Design Competition’. Su objetivo es explorar diseños viables para naves interestelares, pero aún enfrenta desafíos técnicos y logísticos que hacen que la misión permanezca, por ahora, en el terreno de la imaginación.
Fuente: XAKATA.


